19 de septiembre de 2014

San CARLOS HYONG SONG-MUN. (1797-1846).


Martirologio Romano: En Seúl en Corea, pasión de san Carlos Hyong Song-mun, mártir: catequista, realizó largos y difíciles viajes para acompañar a los misioneros por su patria; encarcelado junto a otros cristianos, nunca dejó de exhortar a sus compañeros y fue, al final, decapitado por Cristo

Coreano, padre de familia y catequista, pertenecía a una familia que había padecido mucho por causa de las persecuciones contra los católicos coreanos. Su padre fue ajusticiado en 1801, mientras su hermana mayor santa Benedicta Ion Kyong-Nyon, fue martirizada en 1839. Su mujer y su hijo, murieron en prisión.
 Realizó largos y difíciles viajes para conseguir que llegaran misioneros a Corea; fue un asistente fundamental para los misioneros: animaba a los neófitos, distribuía las limosnas y escribió un libro sobre la persecución de 1839. Cinco años después, cuando a el diácono san Andrés Kim Taegon le encargaron que fuera a Shanghai a recoger al obispo Ferrerol, lo acompañó; allí Andrés fue ordenado sacerdote, el primer nativo de Corea del Sur. Cuando se estableció en Seúl para iniciar su trabajo apostólico, fue ayudado por Carlos, el cual registró a su nombre la habitación donde vivían, arriesgando de esta forma su persona.
Al recrudecerse la persecución, después del arresto del padre Kim en junio de 1846, fue capturado con otras cuatro mujeres que habían ido a visitarlos; no dejó de exhortar en la cárcel a sus compañeros para que soportaran los tormentos, fue decapitado en Seúl. Tenía 50 años y afrontó el martirio con fortaleza y serenidad. Fue canonizado con un numeroso grupo de mártires coreanos en 1984. 

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