4 de agosto de 2015

Beatos RICARDO GIL BARCELÓN y ANTONIO ARRUÉ PEIRÓ. M. 1936.


Martirologio Romano: En Valencia, España, Beatos Ricardo Gil Barcelón (sacerdote) y Antonio Arrué Peiró (postulante), miembros de la Congregación de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, asesinados por odio a la fe.

Ricardo nació en 1873 en Manzanera, en España, en el seno de una familia noble y desahogada. Tan brillante en los estudios como en la música, gozaba de la vida cómodamente: caballos, entretenimientos, alegres compañías, mitos juveniles. Volvió a la casa paterna descontento de sí mismo y del mundo.
Tomó casi como un acto liberador la posibilidad de enrolarse en la artillería del ejército español que luchaba en Filipinas para mantener su hegemonía ante los independentistas. En un momento de gran peligro, rezó a la Virgen. La inexplicable liberación del peligro le hizo pensar en el Cielo. 
Entró con los dominicos, frecuentó la Pontificia Universidad de Manilan. Fue ordenado sacerdote en 1904 y ocupó los puestos de vice-bibliotecario de la universidad y capellán de la catedral. Sin embargo parecía faltarle algo para estar en paz. Volvió a España, desde allí salió hacia Italia, a pie, mendigando, ayudando a los pobres y visitando santuarios lugares de santos.
La Divina Providencia le había dado cita, aquella mañana del 4 de febrero de 1910 con Don Orione y en aquel encuentró vio su camino en la naciente Congregación de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. Estuvo por algún tiempo en la comunidad de los Orionistas que oficiaban en "Sant´Anna dei Palafrenieri" en el Vaticano; se encontró con san Pío X. Había entendido por fin la fuente de su inquietud: la santidad y la caridad.
Viajó con Don Orione a Mesina al tiempo de la reconstrucción de la ciudad después del terrible terremoto, y después durante 10 años en Cassano Ionio, en Calabria, custodio del santuario de la Virgen de la Cadena y de un grupito de huérfanos allí acogidos. Desde 1923 a 1927 en Roma, dividiendo su tiempo entre la colonia agrícola de Santa María, en Monte Mario, y la populosa Parroquia de "Ognisanti", fuera de la puerta de San Juan. Vuelto a Cassano Ionio por un breve periodo, tuvo que probar el cáliz amargo de una calumnia terrible que fue seguida de un mes de cárcel.
En 1930, Don Orione envió al Padre Gil a España con la orden de abrir una avanzadilla de su joven Congregación. Empezó en extrema pobreza, a la orionista: evangelio, obras de caridad y mucha confianza en la Divina Providencia.

Antonio nació en 1908 en Calatayud, con su padre compartió el trabajo de carpintero. En poco tiempo pierde a sus padres y su única hermana. A los 23 años en 1931 conoce al sacerdote Orionista el beato Ricardo Gil Barcelón que lo acoge en su casa de Valencia y con el que colabora en la atención a los más necesitados. Era un joven piadoso, serio, trabajador y de pocas palabras que tras sus experiencia con el P. Ricardo entra como postulante en la Pequeña Obra de la Divina Providencia nombre oficial de los Orionistas. 

Para España eran años llenos de desórdenes sociales terribles y de persecución religiosa. Cuando en julio de 1936 comenzó la persecución religiosa, el Padre Gil fue respetado hasta el final porque se ocupaba de los más pobres. Dos veces fueron a su casa los milicianos para eliminarle como a tantos otros. Dos veces se interpuso la gente del vecindario diciendo: "¡Es bueno, ayuda a los pobres, nuestros hijos comen porque está Él!". La tercera vez, el 3 de agosto, cerraron la discusión: "¡Es precisamente a los buenos a los que buscamos nosotros!".
Un joven aspirante, Antonio Arrué Pairó, que no estaba en casa, vio el camión en el que habían hecho subir al Padre. No lo dudó un momento, corrió a su encuentro y quiso a toda costa permanecer con Él. Al día siguiente fueron llevados juntos al Saler de Valencia. Fusilaron al Padre Gil que a la propuesta blasfema de gritar "¡viva la anarquía!" prefirió gritar "¡Viva Cristo Rey!". Antonio - según el relato de un guardia - al ver caer al Padre se arrojó a su lado para sostenerlo. Los guardias comunistas le fracturaron el cráneo con la culata del fusil. Fueron beatificados el 27 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.