20 de agosto de 2015

Beatos LUIS FRANCISCO LEBRUN y GERVASIO BRUNEL. M. 1794.


Martirologio Romano: En una nave anclada frente a Rochefort, en la costa francesa, beatos Luis Francisco Lebrun y Gervasio Brunel, presbíteros y mártires. Uno era monje de la Congregación Benedictina de san Mauro, y el otro, prior de la abadía de la Trapa, de la Orden Cisterciense. Ambos, retenidos de manera inhumana durante la Revolución Francesa, consumaron el martirio agotados por la enfermedad.

Luis Francisco nació en Rouen en 1744. Ingresó a los 18 años en el monasterio benedictino de Saint-Martin de Sées, haciendo la profesión religiosa el 10 de junio de 1763. Pertenecía a la congregación benedictina de San Mauro y a la provincia benedictina de Normandía. Pasaría por varios monasterios. En 1770, siendo diácono, fue enviado al monasterio de Jumiéges, donde al año siguiente se ordenaría presbítero en septiembre. Pasaría luego por diversas abadías. El capítulo general de 1783 lo nombra prior de Bonne- Nouvelle de Rouen, y en 1788 pasa a Saint-Wandrille. 
Vinieron luego las leyes de 1790 suprimiendo los votos solemnes. Él declaró que se reservaba la posibilidad de vivir en una casa particular y recibe una pensión trimestral de 225 libras. Cuando se disuelve la vida común en Saint-Wandrille, pasa a Jumiéges, pero viendo el desorden que allí había se instala por su cuenta en Ruán (octubre de 1791). Cuando llega la ley del juramento de “Igualdad-Libertad”, rehusa prestarlo, y al año siguiente se ve en la necesidad de elegir entre prestar el juramento o marchar a la deportación o al exilio. Intenta escapar del dilema pero es recluido el 9 de noviembre de 1793 en Saint-Vivien de Rouen. Intenta evitar la deportación alegando de nuevo que está enfermo, pero no le sirve. 
El 21 de marzo de 1794 sale para Rochefort, a donde llega a mediados de abril. Embarcado en “Les Deux Associés” luchó entre la vida y la muerte muchos días, mostrando una gran paciencia y resignación hasta que no pudo más y sucumbió de miseria y malos tratos.

Gervasio nació en Magniéres (Meurthe-et-Moselle) en 1744. Ingresó en el seminario de Toul, donde siguió los estudios eclesiásticos hasta su ordenación de diácono en 1766. Al año siguiente ingresa en la trapa de Mortagne, en el Orne. El 17 de junio de 1767 recibió el hábito religioso y el 15 de julio de 1768 emitió la profesión religiosa. El 11 de mayo de 1790 los monjes declararon desear seguir viviendo en el monasterio, y este su deseo fue apoyado por las municipalidades vecinas. Viendo cómo se desarrollaban las cosas Gervasio fue a París, visitó al Rey y dirigió una comunicación a la Asamblea pidiendo la supervivencia de la trapa. Pero sobrevino en su comunidad una lamentable división cuando el maestro de novicios se quiso llevar los monjes jóvenes a Suiza. Dom Gervasio no estaba de acuerdo, pero cuando llegó la contestación negativa de la Asamblea a su petición, aceptó la ida de los monjes a Suiza. El 27 de abril de 1792 los monjes de la Trapa rehusaron acceder a la demanda de los comisarios enviados por la municipalidad de Soligny a fin de hacer elegir un nuevo superior y un nuevo ecónomo. Dom Gervasio se quedó un tiempo en Mortagne con sus monjes pero luego debió resignarse a partir. Con otro religioso marchó a su pueblo y se instaló en casa de su padre, llevando consigo una parte del tesoro y de las reliquias de su monasterio, lo que le traería no pocas dificultades. Intentó con su compañero pasar a Suiza, pero su carta al monasterio de Notre-Dame de la Miséricorde de Visisbach fue interceptada y ambos fueron arrestados en Remiremont. Como sus pasaportes estaban en regla, pudieron volver a Magniéres, pero para ser arrestados el 12 de mayo de 1793 y reenviados a Remiremont. La acusación contra ellos era: sustracción de bienes de la Trapa y no prestación del juramento de “Libertad-Igualdad”. 
El directorio del distrito de Luneville los absolvió del primer cargo pero los condenó a la deportación por el segundo. Llevados a Nancy, fueron recluidos en el exconvento carmelita. Dom Gervasio reclamó los haberes que le correspondían como eclesiástico sin recursos. Condenado a la deportación, fue embarcado sobre el "Bonhomme Richard" y después trasladado al "Deux Associés". En un relato se hace mención de él como un condenado entre los más conocidos, religioso ferviente, hombre de piedad y de gran virtud. Fue enterrado en la isla Madame.