25 de julio de 2015

Beato ANTONIO LUCCI. (1632-1752). 


Martirologio RomanoEn Bovino, en la Apulia, beato Antonio Lucci, obispo, de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, que, brillando por su singular doctrina, de tal modo se entregaba a ayudar a los pobres que se olvidaba de atender las más mínimas necesidades de sí mismo.

Ángelo Nicola nació en Agnone en Treviso, dentro de una familia de vida cristiana ejemplar. Entró en la Orden de los franciscanos menores conventuales y emitió sus votos en el 1698; completando estudios humanísticos y filosóficos, inició Teología que continuó en Asís. Recibió la ordenación sacerdotal en 1705. Fue doctor en Teología y enseñó esta materia en los estudios generales de San Lorenzo de Nápoles y de San Buenaventura en Roma, transmitiendo la riqueza a sus alumnos, los cuales admiraban su sabiduría y su ejemplo de vida religiosa.  
A la caridad para con los hermanos unía un intenso amor a Dios, a María y a los santos franciscanos; era un gran devoto de la Eucaristía; practicaba la regla con meticulosa diligencia. Elegido ministro provincial, promovió la fidelidad a la vocación franciscana y a la formación espiritual y cultural. Regente y rector del colegio de San Buenaventura en Roma; fue consultor de varios dicasterios de la curia romana; el estudio, la oración, la predicación y la formación de sus alumnos fueron los pilares de toda su vida. 
Nombrado obispo de Bovino en 1729 por Benedicto XIII. el Papa, dirigiéndose a los cardenales presentes dijo: «He escogido para obispo de Bovino a un profundo teólogo y un gran santo». El nuevo prelado comenzó por abrir una escuela pública y concentró todo su celo en la formación del clero. En los 23 años que rigió la diócesis, Lucci defendió a su sacerdotes de los abusos de quienes pretendían interferir en sus actividades pastorales y no dudó en excomulgar a algunos señores prepotentes. 
Su constante preocupación fueron las visitas pastorales y la formación del clero. Pedía a su clero «santidad de vida y rectitud en el comportamiento». Se dedicó a la búsqueda de la salvación de todos, especialmente de los pobres, mediante la promoción humana, la pastoral sacramental y el ejercicio de su autoridad episcopal; era un hombre lanzado en lo social, resuelto en defensa de sus pobres hasta el punto de pedir al rey de Nápoles que permitiera a los necesitados sembrar inclusive en terrenos patrimonio público. A él se debe también la reconstrucción de la catedral de Bovino, que hacía tiempo estaba deteriorándose. Murió en Bovino con 70 años de edad. Fue beatificado por el papa san Juan Pablo II el 18 de junio de 1989.