28 de mayo de 2015

Beatos TOMÁS FORD, JUAN SHERT y ROBERTO JOHNSON. M. 1582.


Martirologio RomanoEn Londres, en Inglaterra, beatos Tomás Ford, Juan Shert y Roberto Johnson, presbíteros y mártires, los cuales, habiendo sido falsamente acusados de conjuración ante la reina Isabel I, fueron condenados a muerte y colgados a un mismo tiempo en el patíbulo de Tyburn.

Tomás Ford (Thomas) (c.1540 - 1582). Nació en Devon (Inglaterra); estudió en el Trinity College de Oxford, donde en el 1567 se doctoraba en letras, siendo anglicano, pero con grandes simpatías hacia el catolicismo, simpatía que no disimulaba ni siquiera en público, lo que le trajo la expulsión del colegio.
En 1570 se convirtió al catolicismo; estudió para ser sacerdote en Douai donde fue ordenado en el 1573; y fue uno de los primeros que recibieron las sagradas órdenes en dicha institución. En el 1576 fue enviado a la misión inglesa. Trabajó en Oxfordshire. Había personas que sabían su condición de sacerdote católico pero no lo denunciaron por su bondad y mansedumbre. Sin embargo la persecución fue cada vez más dura y estando escondido con el beato Edmundo Campión fueron arrestados en el Berkshire. Encarcelado en la Torre de Londres, fue condenado a muerte, en base a las deposiciones de testigos que jamás le habían visto. El P. Ford declaró, ya en el carro que le llevaba al sitio de la ejecución en Tyburn, Londres: «Soy católico y muero como católico». En el cadalso proclamó que reconocía a la reina como soberana y que jamás había hecho nada que pudiese ofenderla.

Juan Shert (John). Nació en Cheshire y estudió también en Brasenose, en Oxford. Después de terminar sus estudios universitarios, ejerció el oficio de maestro, en Londres. Entristecido por las condiciones religiosas de su país, fue, como el P. Ford, a hacer sus estudios sacerdotales en Douai y recibió las órdenes en Roma. En 1579, fue enviado a Inglaterra, donde trabajó dos años, hasta que fue detenido, el 14 de julio de 1581. Aunque no se le pudo probar ningún crimen, fue condenado a la horca. En Tyburn le obligaron a presenciar la ejecución y el descuartizamiento de Tomás Ford. En vez de amilanarse por ello, gritó al mártir: «¡Feliz de ti, alma bendita! ¡Ruega por mí!» Aunque podía haberse salvado con sólo pedir perdón y declarar que Isabel era la cabeza de la Iglesia en Inglaterra, proclamó terminantemente: «La Reina no es ni puede ser la cabeza de la Iglesia; ese título pertenece exclusivamente al Supremo Pastor». 

Roberto Johnson (Robert) (c.1545 - 1582). Nació en Shropshire (Inglaterra) en el seno de una modesta familia. Desde joven estuvo de criado en casa de la nobleza, lo que hizo que adquiriera una buena cultura.
En 1569 se marchó de Inglaterra y fue educado en Roma y Douai, donde fue ordenado sacerdote en el 1576. En el 1580 comenzó a servir a los católicos de Londres y en 1579 hizo una peregrinación a Roma, pasando por Reims. Al regreso se dejó acompañar por un tal Sleydon del que no sabía que fuese un espía, que lo denunció a su vuelta a Inglaterra. Trabajó unos cuatro años en la misión de Inglaterra, hasta que fue arrestado. Tres veces sufrió la tortura del potro en la Torre de Londres. 
En noviembre de 1581, fue condenado a muerte por las mismas razones que sus dos compañeros de martirio: se mantuvo firme en no delatar a los católicos, en negar haber tomado parte alguna en conspiración contra la reina y en no considerar ser un delito ser sacerdote católico. Se les ofreció la liberación de la pena de muerte si reconocían la supremacía espiritual de la reina de Inglaterra, lo protestaron, y rezaron en latín, como reafirmación de la fe católica que profesaban.
Cuando el verdugo le echó la cuerda al cuello, el P. Johnson empezó a orar en voz alta, en latín. Como alguien le indicase que debía orar en inglés, el mártir respondió: «Rezo la oración que el Señor nos enseñó, en una lengua que conozco bien». Uno de los presentes le gritó entonces: «Ora como Cristo nos enseñó a orar». A lo cual el P. Johnson replicó hábilmente: «¿Acaso creéis que Cristo nos enseñó a orar en inglés?» En el momento en que el carro se retiró para dejarle colgado, el mártir seguía orando en latín. Todos fueron beatificados el 30 de julio de 1886 por SS León XIII.