26 de febrero de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Faustiniano de Bolonia. s. IV. 
Dichoso
Martirologio Romano: En Bolonia, en la región de la Emilia, san Faustiniano, obispo, que con su predicación confirmó y acrecentó a la Iglesia, que estaba sufriendo a causa de la persecución.
Se dice que fue el segundo obispo de Bolonia; reorganizó la diócesis que había sufrido mucho durante la persecución de Diocleciano; fue un gran defensor del catolicismo frente al arrianismo, por ello, según algunos estudiosos, participó en el Concilio de Sárdica (antiguo nombre de Sofía en Bulgaria), en el 343. Este dato parece incierto, ya que la tradición boloñese dice que, durante la persecución de Diocleciano, muerto en el 313, Faustiniano divulgó la fe en Bolonia. Las fechas no corresponden, porque la sede episcopal de esta ciudad no surgió antes del siglo IV.

San Andrés de Florencia. M. c. 407. 
Varoníl.Varón, viril, hombre valiente
Martirologio Romano: En Florencia, de la Toscana, san Andrés, obispo.
Fue el sucesor -según Gams el predecesor- de san Zenobio como obispo de Florencia. En el elenco de Gams hay un segundo Andrés como sucesor, con un punto interrogativo. El Martirologío Romano lo sitúa en el siglo IX. 

San Víctor de Arcis. s. VII.
(Víctor de Troyes).
Vencedor
Martirologio Romano: En Arcis-sur-Aube, en la Champaña, en Francia, san Víctor, eremita, cuyas alabanzas escribió san Bernardo.
Nació en la diócesis de Troyes. En su juventud, la oración, el ayuno y la limosna constituían sus delicias. Fue ordenado sacerdote en la diócesis de Troyes. y, después de la muerte de sus padres, se retiró como ermitaño en Arcis-sur-Aube, en Champagne, donde llevó una vida de ayuno y oración. Tuvo dones taumatúrgicos; pero lo mejor de él fue el ejemplo de su propia vida, que convirtió a muchos pecadores. 
Sus reliquias fueron trasladadas a la abadía benedictina de Montiéramey. Los monjes rogaron a San Bernardo que redactase el oficio de San Víctor y que compusiera un himno en su honor. Dice San Bernardo: «...La estola de gloria que lleva sobre los hombros no extingue su misericordia ni el recuerdo de nuestras penas».