1 de febrero de 2015

Beatos CORNELIO O’DEVANY y PATRICIO O’LOUGHRAN. M. 1612.

(ir.: Conchubhar Ó Duibheanaigh). El que entiende la circuncisión. Cabra, cuerno; el que toca el cuerno
(ir.: Padraig O`Lochrain). Creador del linaje. Noble

Martirologio Romano: En Dublín en Irlanda, beatos mártires Cornelio O'Devany, obispo de Down y de Connor, de la Orden de los Hermanos Menores, y Patricio O'Loughran, sacerdote, que, bajo el rey Jacobo I, fueron condenados por su fe católica, sufrieron el suplicio del ahorcamiento y descuartizamiento

Cornelio O'Devany nació en el Ulster en 1532. Era franciscano del convento de Donegal, y mientras estaba en Roma, en 1582, fue elegido obispo de Down y Connor, y consagrado el 2 de febrero de 1583 por mandato de Gregorio XIII. En 1588 fue encerrado en la prisión de Dublin Castle. Al no poder condenarlo por un delito punible con la muerte, el diputado Fitzwilliam buscó la autoridad de Burghley (Gran Lord Tesorero de Isabel I) para "deshacerse de un enemigo obstinado de Dios y así dejar al descubierto a un traidor a su Majestad como sin duda lo es". Permaneció en prisión dos años, pero finalmente fue librado, sin duda por presión, ya que fue protegido políticamente hasta 1607 por Hugo O'Neill, jefe de los católicos irlandeses. Trabajó apostólicamente unos años, cuando, cerca ya de los 80 años, fue sorprendido administrando la confirmación, y recluido nuevamente en Dublin Castle.
Patricio O'Loughran, había nacido en el Condado de Tyrone en Irlanda hacia el 1577; era presbítero y estuvo en Bélgica asistiendo espiritualmente a los exiliados católico irlandeses. En 1611 regresó a Irlanda y capellán del jefe de los católicos irlandeses, Hugo O’Neill, conde de Tyrone, así como asistente del obispo O’Devany. Fue arrestado en Cork. 

Ambos habían padecido la cárcel y los malos tratos en los calabozos de Dublín, y ambos habían resistido firmemente la propuesta de libertad, si aceptaban suscribir la ley de Inglaterra de que el rey era la cabeza de la Iglesia de sus reinos. Los dos mártires llegaron al patíbulo luego de que innumerables fieles por el camino les pidieran la bendición. A la vista del cadalso, los dos entonaron el “Nunc Dimitis”. El obispo invocó la protección de Dios sobre Irlanda, rezó por sus perseguidores y dio el perdón al verdugo que acudió a solicitarlo. Patricio, accedio al ruego de los fieles y los bendijo por última vez. Fueron ahorcados y descuartizados en Dublín durante el reinado de Jacobo I.
 El pueblo, a pesar de los guardias, se llevaba de la horca reliquias, ropa, cabellos y hasta fragmentos del cuerpo. Oraban toda la noche junto a las reliquias, y un hombre enfermo informó que se había curado de solo tocarlas, y se rezaba misa tras misa desde medianoche hasta el día. El Virrey ordenó que todos los miembros dispersos de los ajusticiados fueran enterrados de una vez, pero a la noche siguiente los católicos los exhumaron y llevaron como reliquias al cementerio de la iglesia de Santiago. O'Devany había él mismo compilado una lista de mártires. Con otros mártires irlandeses ambos fueron beatificados el 17 de septiembre de 1992 por san Juan Pablo II.