17 de diciembre de 2014

San JUAN DE MATA. (c.1160 - 1213).


Martirologio Romano: En Roma, en el monte Celio, san Juan de Mata, presbítero, que, francés de origen, fundó la Orden de la Santísima Trinidad, para la redención de los cautivos.


Nació en Fauçon (Alta Provenza), en el seno de una familia piadosa y burguesa. Estudió primero en Aix y, en París en los Estudios Generales Catedralicios de Notre Dame, regidos por los canónigos regulares de San Víctor, se doctoró en Teología e hizo vida de penitente en la soledad de las montañas, en la oración imploraba: "Señor, ayúdame a descubrir cuál es tu voluntad". Se dedicó a la docencia, aunque era seglar, sin haber recibido ni siquiera la tonsura. Parece que las críticas que recibió por dedicarse a enseñar Teología, sin ser sacerdote, fue lo que le decidió ser ordenado sacerdote en 1193. Durante este tiempo, sufrió las razzias musulmanas en su pueblo, y la convocatoria de la III Cruzada. Sintió un gran dolor por la suerte de los cautivos, y pensaba que la solución no estaba en las armas, sino en otro modo más pacífico. El lema será: “Gloria a Dios Trinidad, y al cautivo, libertad”.
Según cuenta su hagiografía, en el día de su ordenación, mientras celebraba la primera misa, se le apareció un ángel vestido de blanco con una cruz roja y azul en el pecho, no tenía brazos y tenía a sus lados esclavos encadenados, inspirado en esta visión, decidió dejar su cátedra de Teología y fundar en la ciudad de Cerfroid (diócesis de Meaux), junto con san Félix de Valois una Orden religiosa de redención de esclavos. Sus ideales presentados ante el papa Inocencio III recibieron la aprobación en 1198 de la fundación de la Orden de la Santísima Trinidad y Redención de los Cautivos. En su regla se establecía que “una tercera parte de todo lo que lícitamente entrare en casa se separa para la redención de cautivos”. En Francia fueron llamados “Mathurins” o “Hermanos de los asnos”, ya que, por humildad, se negaban a montar en caballo.
Según la leyenda estuvo en Marruecos cumpliendo su misión entre los infieles, con la ayuda de Miramamolin, jefe marroquí. Volvió con 186 cautivos redimidos, que llegaron a Marsella. Tras este éxito, la Orden se extendió por toda Europa. Fue legado pontificio en la Dalmacia, se negó a aceptar el obispado de Ostia. Recorrió España fundando conventos y predicó en el sur de Francia contra los albigenses. Murió en Roma, en la iglesia de San Juan in Formis (donada por Inocencio III para la Orden) donde se ocupó de innumerables obras de caridad, teniendo a su lado a san Jerónimo Emiliani. En el siglo XVII su cuerpo fue trasladado a Madrid por los trinitarios españoles. Su culto fue aprobado en 1665 por Alejandro VII. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales.