6 de diciembre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Apolinar de Trieste. s. III. 
Trieste celebra el 6 de Diciembre, como mártir propio, a un san Apolinar no recordado en los documentos hagiográficos antiguos (martirologios, sacramentarios). Su “passio”, de origen reciente, lo hace subdiácono muerto por la fe durante la persecución de Caracalla. El prefecto Lucinio, enviado de Roma a Trieste, lo habría condenado primero a la pena del fuego y luego a la decapitación. 
Lanzoni lo identifica con san Apolinar de Rávena porque: “Las dos orillas del Adriatico se intercambiaron reliquias de sus santos y como la orilla occidental transformó la oriental en santos propios, así la orilla oriental la occidental”.

Santos Dionisia, Dativa, Leoncia, Tercio, Emiliano, Bonifacio, Mayórico, Servio y Victoriosa. M. 484. 
Martirologio Romano: En África, conmemoración de los santos mártires bajo la persecución vandálica en tiempo de Hunerico, rey arriano, quienes, por defender la fe católica, sufrieron gravísimos e innumerables tormentos
Mártires africanos que murieron bajo el rey vándalo arriano Unnerico; tenemos un relato enteramente genuino de su martirio, escrito por Víctor de Útica; narra que Dionisia, una viuda, murió en la hoguera junto a su hijito Mayórico, al que animó en el martirio para que tuviera coraje y luego lo enterró en su casa. Dionisia murió junto a su hermana Dativa; el médico Emiliano y el monje Tercio fueron despellejados vivos. Los fanáticos parecen que se divirtieron inventando extraños tipos de muerte para el resto del heroico grupo. 

San Obicio de Niardo. M. c. 1204. 
Martirologio Romano: En Brescia, de la Lombardía, san Obicio, que, siendo militar de caballería, se convirtió a Dios, abrazó una vida de penitencia y distribuyó sus bienes para utilidad pública.
Nació en Niardo, Brescia. Se casó y abrazó la vida militar, participando en las luchas que hubo en el norte de Italia durante el reinado del emperador Enrique VI. En una batalla cerca del río Oglio, se salvó de ahogarse y ante una visión del infierno, que tuvo en un sueño por hallarse en pecado, abandonó el ejército, dejando todos sus bienes a su mujer y a sus cuatro hijos. 
Peregrinó por algunos santuarios y después se hizo oblato benedictino y entregó su vida en austera penitencia al servicio de las benedictinas de Santa Julia de Brescia. Volvió a ver a su familia en 1202, volviendo a Brescia, y conociendo la grave enfermedad que padecía, su hija Berta estuvo cuidando de él hasta su fallecimiento. Su fama de santidad y culto inmemorial fueron confirmado por el papa León XIII el 10 de julio de 1900. 

Angélica de Milazzo. Beata. M. 1555. 
Nació en Milazzo (Sicilia). Y desde joven se ofreció a Cristo. Era bellísima de aspecto, sensible y virtuosa. Las continuas presiones ejercidas de su familia, que la querían ver esposada con algún joven noble, le hacían ir al crucifijo implorando ayuda. Fue oída, y se le produjo una grave enfermedad que la puso en peligro de muerte. Hizo voto como Terciaria de los Mínimos. Con el hábito de Terciaria se creyó a salvo, pero las presiones continuaron, hasta que la Providencia, la hizo ver que Él la había elegido como esposa. Le sobrevino un tumor maligno, y su belleza se transformó en fealdad, mientras el sufrimiento le afinaba el espíritu, consumiéndole el cuerpo como un fuego. Fue un año terrible de sufrimientos hasta que la muerte la liberó de la carne. 

Luisa María Frías Cañizares. Beata. (1896-1936). 
Martirologio Romano: En el Picadero de Paterna en el territorio de Valencia en España, beata Luisa María Frías Cañizares, virgen y mártir, que durante la persecución contra la fe llevó en el combate por la fe el premio eterno
Nació en Valencia. Se licenció en Filosofía y Letras, sección de Historia en la universidad de Valencia. Era catedrática auxiliar de la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad de Valencia. Pese al clima de hostilidad a la Iglesia que se respiraba en la Universidad y en la vida púbilica, aprobechó su profesorado para dar testimonio de su fe. Fue una de las fundadoras de la rama femenina de las Universitarias de la Acción Católica. Trabajó activamente como miembro de la Acción Católica en su parroquia de Santo Tomás Apóstol, estaba siempre disponible y tenía una gran vida interior y gran caridad hacia los pobres. Peregrino a Lourdes, Roma y Tierra Santa.
Fue detenida por los anarquistas que la obligaron a desnudarse, y la registraron, recibiendo insultos y malos tratos. De allí fue llevada a una checa, donde intentó animar a sus compañeros de prisión. La llevaron al Picadero de Paterna, y al no lograr que apostatara, le sacaron los ojos, le cortaron la lengua y luego la fusilaron.