12 de diciembre de 2014

Beato BARTOLO BUONPEDONI. (1228-1300).


Martirologio Romano: En el pueblo de Celloli en Toscana, beato Bartolo Buonpedoni, sacerdote, que, enfermo durante sesenta años por lepra, dejó el cuidado de la parróquia y, vestido con el hábito de la Tercera Orden de San Francisco, dio pacientemente asistencia a todos los que estaban en el hospital donde vivió encerrado

Nació en el castillo de Mucchio en San Giminiano (Toscana). Hijo de los condes de Mucchio. Llegó a Pisa para huir de un matrimonio que le querían imponer sus padres, porque era hijo único y heredero del título, y él quería entrar en la carrera eclesiástica. 
En Pisa ingresó en el convento de los benedictinos de San Vito, donde le admitieron como ayudante de enfermería; fue tanto su celo hacia los monjes enfermos que el abad le pidió que ingresara en la vida monástica, pero él contestó que su vida era más pastoral que monacal. Su director espiritual le propuso que se hiciera Terciario franciscano y que hiciera el voto de celibato, ya que él, aun cuando no pudiera ser sacerdote, deseaba de todos modos vivir consagrado a Dios en medio del mundo (otra redacción afirma que en una visión el propio Cristo le pidió que se hiciera Terciario franciscano, como así hizo). 
Realizó los estudios teológicos en el monasterio y los monjes hablaron de él al obispo de Volterra; hacia los 30 años, fue ordenado sacerdote (1258). Fue enviado de párroco a Piccioli y después a Pichena, durante 20 años conmovió al pueblo por su celo excepcional y por su extraordinaria caridad hacia los pobres. Un joven llamado Vivaldo Stricchi, natural de su pueblo, se fue a vivir con él y se hizo Terciario franciscano y fue su ayudante, este joven alcanzará los altares. Pero a los 50 años, se puso enfermo de lepra, y por ello tuvo que retirarse al lazareto de la parroquia de Cellole, en su pueblo de donde fue rector en 1293. Fue llamado el "Job toscano" por su resignación en la desgracia y por asumir el ideal franciscano de la "perfecta alegría" conseguida por la tribulación, siempre acompañado de su fiel beato Vivaldo. Murió como ermitaño en San Giminiano. 
En 1499 fue aprobada la fiesta local por Alejandro VI, y el culto fue oficialmente confirmado en 1910 por san Pío X. Los frailes menores celebran su fiesta el 14 de diciembre. Copatrón de San Giminiano.