17 de octubre de 2014

Santos CATERVIO, SEVERINA y BASSO. M. c. 68.


Es una familia romana compuesta de los esposos Flavio Julio Catervio y Septimia Severina y su hijo Basso. De la inscripción en la tapa del sarcófago que se halla en Tolentino se desprende que Catervio pertenecía a una familia senatorial, que fue prefecto del pretorio y murió con 56 años. En tal epígrafe se recuerda el formulario del sacramento del matrimonio de forma poética: “El Señor Omnipotente, con con méritos iguales os unió en el dulce vínculo del matrimonio, custodie para siempre vuestro sepulcro. Oh Caterveio, Severina es feliz por haberse unido a ti: podeis resurgir juntos, con la gracia de Cristo, oh vosotros beatos, que el sacerdote del Señor, Probiano lavo con el agua bautismal y ungió con el sagrado crisma”. 
La tradición quiere que Catervio fuera el primer evangelizador de la ciudad de Tolentino y allí recibió el martirio con su familia. Es por ello, que es el patrono de Tolentino.
Una improbable leyenda piamontesa le atribuye a la santa familia también la evangelización de la ciudad de Tortona, de donde serían protomártires, hacia el año 68, cuando apenas llegaban a los Alpes Cozie otros evangelizarores huidos de la persecución neroniana. El célebre hagiógrafo Massa dice que Catervio era un hombre centenario. La familia entera evangelizó Tortona y fueron colaboradores del obispo san Marciano, siendo sus primeros mártires de todo el Piamonte. Esta versión ha sido ideada para justificar algunas reliquias de estos mártires.

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