30 de octubre de 2014

San MARCELO DE LEÓN. M. 298.


Martirologio Romano: En Tánger, de Mauritania, pasión de san Marcelo, centurión, que el día del cumpleaños del emperador, mientras los demás sacrificaban, se quitó las insignias de su función y las arrojó al pie de los estandartes, afirmando que por ser cristiano no podía seguir manteniendo el juramento militar, pues debía obedecer solamente a Cristo, e inmediatamente fue degollado, consumando así su martirio.

Centurión, que según la leyenda, era de León y pertenecía a la Legión de Trajano, que había fundado la ciudad y estaba casado con santa Nonia, con la que tuvo doce hijos, todos varones: Claudio, Luperco, Victorio, Facundo, Primitivo, Emeterio, Celedonio, Servando, Germán, Fausto, Jenaro y Marcial.
Mártir en Tánger, por "estar al servicio de Cristo". Durante una fiesta por el nacimiento del emperador rechazó participar en la celebración, tiró las armas y las insignias y se declaró cristiano: "soy soldado de Jesucristo. Si no es permitida la milicia más que sacrificando a hombres mortales, yo no quiero militar bajo las banderas de Roma".
Inmediatamente le formaron consejo de guerra en un juicio presidido por Fortunato. Le tuvieron tres meses en prisión, entre tormentos y el hambre. Luego, cargado de cadenas, le llevaron de un sitio para otro, hasta llegar a Tánger. Murió degollado, cumpliendo una sentencia de Aurelio Agricolano. Cuando le dieron el veredicto dijo: "Dios te lo pague". El notario de aquel hecho, indignado por semejante barbaridad, arrojó al suelo el libro de actas. Le arrestaron y también murió mártir. Se llamaba san Casiano. Sus Actas están muy poco retocadas. Sus reliquias se conservan en la catedral de León.