23 de octubre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:


San Graciano de Amiens. M. c. 287. 
Mártir en la villa de Saint-Gratien en la diócesis de Amiens, en tiempos del prefecto Riziovaro. No se sabe otra cosa de este mártir cuyos restos y culto ha desaparecido.

Santos Servando y Germán. M. c. 305. 
Martirologio Romano: Cercano a Cádiz en Andalucía en España, santos Servando y Germán, mártires durante la persecución del emperador Diocleciano
Nacieron en Mérida y eran soldados y hermanos. Parece que fueron hijos de san Marcelo que destacó por haber sobrevivido al martirio. Un lugarteniente de Diocleciano, el prefecto de Lusitania Viator, de camino a Tánger, los apresó en Mérida, su ciudad natal; les hizo marchar junto a él, a pie y encadenados; durante el trayecto a Cádiz pasaron hambre y torturas; finalmente fueron decapitados en el término llamado Campo Usaoniano,  hoy conocido como Cerro de los Mártires en San Fernando en Cádiz. Sus reliquias se conservan en Sevilla. Patronos de Cádiz y Mérida.  
mártires bajo Shapor II

Santos Juan y Jacobo. M. 344. 
Martirologio Romano: En Persia, los santos mártires Juan, obispo, y Jacobo, presbítero, que fueron encarcelados durante el reinado de Sapor II y al cabo de un año consumaron su lucha muertos a espada.

San Benito de Herbauge. M. 354. 
Abadía de Quinçay
Martirologio Romano: En la región de Herbauge, cerca de Poitiers, en Aquitania, de la Galia, san Benito, presbítero.
Presunto obispo de Sebaste en Armenia, que huyó a la Galia durante la persecución de Juliano el Apóstata; evangelizador de la Vendée (Bretaña); construyó en Poitiers un eremitorio que más tarde fue la abadía de Saint Benoît de Quinçay.   
Probablemente se necesita ir al siglo XI para buscar la leyenda a cerca de la figura de san Benito sobre la base de la fabulosa “Vita de San Vivencio”. Benito parece que fue obispo de Samaría en Palestina, de donde huyó con el sacerdote san Vivencio y 40 compañeros para evitar la persecución de Juliano el Apostata. Después de una estancia en Roma para recibir la bendición del Papa, marcharon hacia Poitiers, donde fueron amablemente acogidos por san Hilario. Benito obtuvo el permiso para llevar vida eremítica en los alrededores de la ciudad, “iuxta Castellum Gravionem”, donde después, sobre su sepulcro san Acardo fundará el monasterio de Quinçay.
  
San Teodoreto de Antioquía. M. 362.
Martirologio Romano: En Antioquía, de Siria, san Teodoreto, presbítero y mártir, que, según narra la tradición, fue apresado por Julián el Apóstata, regente de Oriente y, por persistir en la confesión de la fe cristiana, fue martirizado.
Presbítero, tesorero de la iglesia de Antioquía, se distinguió por haber erradicado el paganismo de esta tierra. En esa época, el emperador romano Juliano el Apóstata le ordenó entregar los vasos sagrados; por haberse negado a tal sacrilegio, fue sometido a múltiples tormentos y murió decapitado. Los verdugos que lo ejecutaron confesaron haber visto ángeles protegiéndolo. 

San Severino de Colonia. M. c. 403. 
Martirologio Romano: En la ciudad de Colonia, en Germania, conmemoración de san Severino, obispo, digno de alabanza por sus virtudes.
Parece que nació en Burdeos; fue obispo de Colonia y luchó contra los arrianos. Una leyenda cuenta que cuando aun era sacerdote, se hallaba un día paseando por el campo, cuando oyó una voz que le decía: «Severino, vas a ser obispo de Colonia». Él sólo preguntó: «¿Cuándo?» «Cuando florezca tu báculo», fue la respuesta. Severino plantó su báculo, y éste echó raíces y floreció. Entonces, el santo fue elegido obispo de Colonia. 
duomo de Siracusa

San Juan de Siracusa. M. c. 609. 
Martirologio Romano: En Siracusa, ciudad de Sicilia, san Juan, obispo, de quien el papa san Gregorio I Magno alabó las costumbres, la justicia, la sabiduría, el modo de aconsejar y el cuidado de los bienes de la Iglesia.
Obispo de Siracusa (595-c.609).  

San Román de Rouen. M. 639. 
Martirologio Romano: En Rouen, de Neustria, san Román, obispo, que abatió los símbolos de los paganos que eran aún venerados en su ciudad, convenció a los buenos a mejorar y a los malos a abandonar su modo de actuar.
Cortesano de Clotario II; obispo de Rouen (c.629); se dedicó al cuidado de los prisioneros, particularmente de los condenados a muerte; trabajó para extirpar el paganismo en su diócesis. Se dice que destruyó un templo dedicado a Venus. Su vida está plagada de milagros fabulosos. Patrón de Rouen.

Santa Etelfleda de Ramsey. M. c. 1000. 
Martirologio Romano: En Ramsey en Inglaterra, santa Etelfleda, que desde la infancia se consagró a Dios en el monasterio fundado por su padre Etelwoldo y, elegida abadesa, lo gobernó optimamente hasta una avanzada vejez
Hija del conde Etelwoldo, fundador de la abadía de Ramsey, desde su infancia se consagró a Dios, fue monja y luego abadesa benedictina de este monasterio, que lo gobernó admirablemente hasta una edad avanzada. 

Tomás Thwing. Beato. (1635-1680). 
monumento en recuerdo de los
mártires de York
Martirologio Romano: En York, en Inglaterra, beato Tomás Thwing, presbítero y mártir, que, acusado falsamente de conspiración, por orden del rey Carlos II fue ahorcado y descuartizado, alcanzando así la palma del martirio.
Nació en Heworth en Yorkshire, en el seno de una familia católica. Estudió en Douai donde fue ordenado sacerdote en el 1665.
Regresó a Inglaterra, donde trabajó durante 15 años en su región natal, donde fue capellán de los Stapleton en Carlton Hall. Fue luego director de una escuela en Quosque y más tarde capellán del Instituto de María de Dolebank, donde varias hermanas suyas eran religiosas. 
Dos criados de su tío, sir Thomas Gascoigne, fueron echados por su mala conducta y se vengaron denunciando al sacerdote como implicado en la conjura de Titus Oates, y con él varios caballeros. Todos ellos fueron liberados ante la inconsistencia de los cargos, pero Tomás, acusado de ser sacerdote fue retenido en prisión hasta su proceso. 
El juicio tuvo lugar en York en 1680 donde fue condenado a muerte. Al llegar al patíbulo en York, proclamó su inocencia y negó que fuera traidor al rey. Soportó la muerte con mansedumbre y serenidad. Fue ahorcado y descuartizado. Su familia logró sepultar sus restos en el cementerio de Santa María en Castlegate. 

María Clotilde Josefa Paillot de San Francisco de Borja y 5 compañeras. Beatas. M. 1794. 
Martirologio Romano: En Valenciennes, Francia, beatas María Clotilde Josefa Paillot de San Francisco de Borja y cinco compañeras, vírgenes y mártires, que consagradas a Dios y condenadas a muerte por odio a la fe durante la revolución francesa, subiron devótamente al patíbulo bajo la mirada admirada del pueblo.  
Sus nombres son: Josefina Leroux (María Margarita Josefa Leroux), Escolástica de San José (Ana Josefa Leroux), María Francisca Lacroix, Ana María Agustina Erraux y Córdula de Santo Domingo (Juana Luisa Barré). 
Clotilde, nacida en Bavay. A los 16 años tomó el hábito en el convento de las ursulinas de Valenciennes. Como maestra fue prodigiosa en su espíritu de piedad y entrega con sus alumnas; de las 15 estudiantes a las que impartía clases, catorce, ingresaron en religión. En 1756 fue elegida superiora de las ursulinas de Valenciennes.
Ante la muerte mostró un espíritu religioso y firme que desconcertó a sus enemigos. Al ir a la guillotina, le arrancron una cruz, que hoy se venera, que llevaba en el cuello. 

San Pablo Tong Viet Buong. M. 1833. 
Martirologio Romano: En la ciudad de Tho-Duc, en Annam, san Pablo Tong Viet Buong, mártir, que, siendo soldado, sufrió la muerte por Cristo en tiempo del emperador Minh Mang.
Nació en el Vietnam; era capitán de la guardia del rey Minh-Menh; como cristiano trabajaba para la Sociedad de Misiones Extranjeras que lo habían convertido y bautizado. Cuando el rey se decidió a perseguir nuevamente a los cristianos y depurar su ejército, dio orden de que todos los militares cristianos apostataran y Pablo se negó. Por ello fue arrestado en 1832 y paso un año entero en la cárcel, sufriendo interrogatorios y torturas a fin de que apostatara, pero el no lo hizo, firme en la fe y la adhesión a Cristo. Por fin fue juzgado y se le condenó a ser degradado de su rango militar, expulsado del ejército y finalmente a muerte. Fue decapitado en Saigón el 23 de octubre de 1833. Fue canonizado el 19 de junio de 1988 por el papa Juan Pablo II junto con los 117 mártires de Vietnam.