15 de agosto de 2015

San TARSICIO. M. 257.


Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, conmemoración de san Tarsicio, mártir, que por defender la santísima Eucaristía de Cristo, que una furiosa turba de gentiles intentaba profanar, prefirió ser inmolado, muriendo apedreado antes que entregar a los perros las cosas santas.

Parece que era acólito de las catacumbas de San Calixto. La leyenda dice que "después de participar en la misa de las catacumbas de Calixto, llevaba oculto devotamente en su pecho, el Sacramento de la Eucaristía. Sus pocos años facilitaban esta visita a los cristianos en las cárceles. Su comportamiento llamó la atención de unos muchachos que jugaban en la vía Apia, en la proximidad de la puerta a la Urbe. Intentaron descubrir su secreto. Y Tarsicio prefirió aguantar los puñetazos de ellos y morir del golpe mortal de un cabecilla que dejarles su tesoro". 
La realidad histórica hace pensar que en vez de un niño sea un adulto, además un diácono que sorprendido por un tumulto en una calle de Roma, aceptó la muerte antes de perder el tesoro que apretaba contra su pecho. San Dámaso en la inscripción que hace en su tumba en las catacumbas de San Calixto dice: "Tarsicio llevaba los misterios de Cristo, cuando una mano criminal intentó profanarlos. El prefirió dejarse masacrar, antes que ceder aquellos perros rabiosos el cuerpo del Señor". Este es el único documento histórico que tenemos sobre él. Murió durante la persecución de Valeriano.