3 de agosto de 2015

San MARTÍN DE MÁSICO. (500-580).


Martirologio Romano: En el monte Másico, de la Campania, san Martín, que, llevando una vida solitaria, permaneció muchísimos años encerrado en una estrechísima cueva.

Su vida nos la relata san Gregorio Magno. Nació en Roma (Italia) en el seno de una familia de la nobleza. Muy joven se retiró a vivir como eremita a la montaña de Cassino. Allí estaba cuando en el 529 lo encontró san Benito. Juntos ayunaron y oraron durante un tiempo, pero su sistema de vida no era la misma. Mientras san Benito quería unir a la oración y la penitencia también el apostolado entre los pastores y la pobre gente que habitaban aquellos lares, Martín quería una vida solitaria, eremita, dedicándola solamente a Dios. Así que de mutuo acuerdo se separaron. Benito se quedó en Montecassino y san Martín se marchó a Monte Másico, en Falerno, entre los condados de Carinola y Mondragón. Allí encontró un lugar rocoso, donde construyó su celda, y todo el día lo pasaba en oración, penitencia y contemplación, permaneciendo en contacto con san Benito. Para vivir en mayor penitencia, se ató una cadena a un pie al que también puso un cepo de piedra y así vivió durante tres años. San Benito le pidió que se deshiciera de aquella penitencia, pues le bastaba estar encadenado a Cristo por amor, Martín obedeció, aunque continuó con una vida de extrema mortificación.
Nuestro santo realizó varios milagros y su fama de santidad fue cada vez mayor entre las gentes de los pueblos de los alrededores, que acudían a su encuentro para pedirle oraciones y ser bendecidos por él. Esta admiración popular conlleva el deseo de imitación que lleva a muchos jóvenes el deseo de seguirlo. De este modo se forma una pequeña comunidad, para los cuales Martín construye celdas y una iglesia para la oración común. Martín es nombrado Padre. Abad de esta nueva comunidad que florece junto a él, en el Monte Másico. Serán los monjes quienes los sostendrán en periodos de debilidad física que lo llevarán a la muerte. Su cuerpo reposa en la catedral de Carinola. Es patrono de la ciudad y diócesis de Carinola.