4 de agosto de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Aristarco de Tesalónica. s. I. 
Martirologio Romano: Conmemoración de san Aristarco de Tesalónica, que fue discípulo de san Pablo, fiel compañero en sus viajes y prisionero con él en Roma.
Natural de Tesalónica y compañero de san Pablo en sus viajes (At 20, 4; 27, 2), juntos fueron arrestados en Èfeso. Pablo lo describe como su colaborador (Fp 24). La tradición le hace primer obispo de Salónica (pudo ser obispo in partibus), y se piensa que fue mártir en Roma durante la persecución de Nerón, decapitado junto a Pablo. 

Santos Justino y Crescencio. M. 258. 
Basílica de San Lorenzo
Martirologio Romano: En Roma en la vía Tiburtina, santos Justino y Crescencio, mártires
El “Liber Pontificalis” dice que Crescencio era lector y que fue martirizado junto con san Lorenzo y otros clérigos romanos. Los itinerarios del s. VII dicen que fueron enterrados juntos en una iglesia de la vía Tiburtina, cercana a la de San Lorenzo. En cambo el itinerario “De Locis”, afirma que su sepultura estaba en la basílica de San Lorenzo junto con otros siete mártires y con las santas Ciriaca y Sinforosa.
En la “passio” de san Lorenzo se afirma que Crescencio, junto con Claudio, Severo y Romano, fue martirizado el mismo día que Lorenzo, mientras Justino, junto con Hipólito, fueron los que sepultaron a san Lorenzo, después de celebrar la Misa. En la “passio” de san Sixto II, aparece un ciego curado por Lorenzo y Justino era el presbítero que tenía como misión hacer obras de caridad en favor de Lorenzo y otros cristianos. Existe también otra “passio” dedicada sólo a san Justino, en la que se narra que en tiempos del emperador Claudio, porque se había dedicado a sepultar a los mártires, fue arrestado, torturado y decapitado un 4 de agosto y que su cuerpo fue enterrado en una cripta del cementerio Verano de Roma.
Se puede afirmar que la existencia histórica de los dos mártires fue absolutamente cierta, aunque las noticias que nos han llegado sobre su vida y martirio sean infundadas.

San Eleuterio de Tarso. M. c. 310. 
Martirologio Romano: En Tarso, de Bitinia, san Eleuterio, mártir.
Fue martirizado en Tarsia. Su pasión, tal y como nos ha llegado, no es muy fiable. 
También se dice que era senador y que murió en Constantinopla decapitado por orden del emperador Maxiamiano Galerio. 
Otros textos dicen que de él no se conoce ni el nombre de sus padres ni su patria. Sabemos que era cubiculario del emperador y muy querido por él. Aunque todavía no era cristano, practicaba las virtudes cristianas y, como en a corte le era imposible manifestar su fe, decidió alejarse de ella. Aduciendo motivos de salud se marchó a Bitinia donde compró un terreno junto al río Sangari (actual Sakarya en la región llamada Tarsia en Turquía), construyó una casa y en ella un oratorio subterráneo. Se hizo bautizar por un presbítero del lugar y así vivía su camino de fe. Su alejamiento de la corte imperial, suscitó las sospechas de Maximiano que, informado por un siervo, se acercó a la villa de su cubiculario. Descubrió el oratorio y, seguro que Eleuterio era cristiano, buscó con halagos hacerle regresar al paganismo pero, viendo que era inutil cualquier intento, lo condenó a ser decapitado. El cuerpo de nuestro santo fue sepultado en el oratorio de su villa. 

Santa Ia. M. 360. 
Martirologio Romano: En Persia, santa Ia, mártir durante el reinado de Sapor II.
Esclava griega que fue martirizada en Persia junto a otros muchos prisioneros cristianos. No se conocen las circunstancias de su martirio durante el reinado de Shapor II.   
Según el relato de su martirio, que carece de valor histórico, era una doncella griega; como hubiese convertido a muchas mujeres persas, fue denunciada, aprehendida y torturada. La santa repetía durante la tortura: «Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ayuda a tu sierva y sálvala de los lobos que la rodean». Después, estuvo en un calabozo hasta que recuperó las fuerzas. Entonces, el juez le ofreció la vida con tal de que apostatase. Como Ia se negó nuevamente, fue duramente tortuada hasta que el juez mandó que fuese colgada de las manos y azotada hasta que muriese. El cadáver fue decapitado y arrojado al basurero como un desperdicio. 
Había una tradición de que con ella murieron 9.000 cristianos, sin embargo ese aspecto ha sido descartado de la redacción actual de Martirologio Romano.

San Eufronio de Tours. (530-573). 
Martirologio Romano: En Tours, de Neustria, conmemoración de san Eufronio, obispo, que participó en varios concilios, reparó muchas iglesias en la ciudad, erigió parroquias en las aldeas y promovió con gran cuidado la veneración de la Santa Cruz.
Obispo de Tours (556-573). Asistió al III concilio de París. Presidió el concilio de Tours del 567. Durante su episcopado la ciudad fue incendiada y trabajó con mucho éxito para su reconstrucción. Fundó tres parroquias en el campo, y entregó solemnemente reliquias de la Santa Cruz a santa Radegunda de Poitiers. 

San Onofre de Catanzaro. M. 995. 
Martirologio Romano: En los bosques de Panaia, cerca de Catanzaro, en la Calabria, san Onofre, eremita, insigne por sus ayunos y por la austeridad de vida.
De noble familia de Catanzaro, vivió eremita con la regla basiliana en la selva de Panaia, cerca de su pueblo natal se destacó por su reputada santidad y austeridad de vida. Tomó el nombre de Onofre en honor al anacoreta del mismo nombre.

San Rainero de Cagli. M. 1180. 
Martirologio Romano: En Split (antes Spalato), en Dalmacia, san Rainero, obispo y mártir. Fue primeramente monje y después sobrellevó grandes sufrimientos por defender los derechos de la Iglesia en la sede episcopal de Cagli, y posteriormente murió apedreado en la de Split.
Era monje camaldulense del monasterio de Fonteavellana, cuando en el 1154, es elegido obispo de Cagli, en un momento en que las luchas entre güelfos y gibelinos estaban en su cenit. 
La ciudad de Cagli era gibelina, con lo cual las relaciones con su obispo no fueron excelentes, y por ello el papa Alejandro III, se vio obligado a trasladarlo en 1175, como arzobispo de Spalato en Dalmacia, donde vivió otra situación tensa entre el emperador de Oriente y la convivencia con los eslovenos. Durante una controversia (en la que él defendió la inmunidad eclesiástica), la población eslovena le mató a pedradas y por ello es honrado como mártir. Estas dos ciudades Cagli y Split lo tienen como patrono.   

Guillermo Horne. Beato. M. 1540. 
Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Horne, mártir. Fue monje en la Cartuja de esta ciudad, sin apartarse nunca del cumplimiento de la Regla. Debilitado por una larga permanencia en la cárcel durante el reinado de Enrique VIII y sometido finalmente al suplicio en el patíbulo de Tyburn, emigró a la derecha de Cristo.
La Cartuja de Londres fue un auténtico semillero de mártires en los primeros momentos de la persecución en Inglaterra. En 1535 fue ejecutado san Juan Houghton, el prior de la comunidad, y otros miembros que también se negaron a aceptar la supremacía de Enrique VIII en la Iglesia de Inglaterra. Fue nombrado otro prior que sí firmó la supremacía, pero diez miembros de la comunidad se negaron y fueron apresados en mayo de 1537, encarcelados en Newgate, y sometidos a condiciones infrahumanas, de tal modo que la mayoría de ellos murió ese mismo año. 
Sin embargo Guillermo Horne, cartujo lego, sobrevivió, y aun soportó tres años más de cárcel, hasta que finalmente fue ejecutado en Tyburn en 1540. Se dice de él que fue un gran cumplidor de la regla. Fue beatificado con los demás mártires de su grupos, el 9 de diciembre de 1886, por SS León XIII. 

Gonzalo Gonzalo y Gonzalo. Beato. (1909-1936).  
Martirologio Romano: En Madrid, España, beato Gonzalo Gonzalo, religioso de la Orden de San Juan de Dios y mártir, que, en el furor de la persecución contra la fe, confirmó con su sangre su testimonio de Cristo.
Natural de Conquezuela (Soria). Se llamaba Gonzalo Gonzalo Gonzalo, ya que sus padres eran primos hermanos del mismo apellido -Gonzalo-, y le pusieron además Gonzalo de nombre de pila. Pariente del beato Juan Jesús Adradas. A los 21 años ingresó en la Orden Hospitalaria, y en 1933 fue destinado a la comunidad del asilo-hospital de San Rafael de Madrid, de la que era limosnero a comienzos de 1936. 
Llegado el 18 de julio, la comunidad, compuesta por 35 hermanos, suspendió por un tiempo la petición de limosnas, pero tuvo que reanudarla porque era su único medio de vida. El día 4 de agosto fray Gonzalo salió a pedir y fue apedreado en una casa. En una casa de la calle María de Molina fue denunciado por una portera a los milicianos que le arrestaron y procedieron a asesinarlo junto a la checa, en la confluencia de la calle Velázquez con María de Molina. Su cadáver estuvo un tiempo abandonado en el suelo. Fue beatificado el 25 de octubre de 1992, con los 71 mártires Hospitalarios.