1 de agosto de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



Santos Mártires macabeos. M. c. 168 a C. (Antiguo Testamento).
Martirologio Romano: Conmemoración de la pasión de los siete santos hermanos, que en Antioquía en Siria, durante el reinado de Antíoco Epifanes, por observar con invencible fe la ley del Señor fueron ejecutados cruelmente junto a su madre, la cual padeció por cada uno de sus hijos, pero, como se narra en el segundo Libro de los Macabeos, con todos consiguió la victoria eterna. Junto a ellos se celebra la memoria de san Eleazar, uno de los escribas más amados, hombre de avanzada edad, que en la misma persecución rechazó comer, para sobrevivir, carne prohibida, prefiriendo la muerte gloriosa a una vida ignominiosa, y precedio por esto de buen grado a los otros en el suplicio, dejando un admirable ejemplo de virtud
Son los únicos santos del Antiguo Testamento venerados por la iglesia occidental. Los más importantes eran: un escriba de 90 años de nombre Eleazar y una mujer con sus siete hijos (2Mac 6 y 7); eran todos judíos, nacidos probablemente en Antioquía, donde fueron martirizados durante el reinado de Antíoco IV Epifanes por haberse negado a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley judía. En este relato, se habla de la resurrección de los muertos, después de una vida virtuosa y conforme a los designios de Dios. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales.

San Bono. s. III. 
Era presbítero y fue martirizado en Roma, durante el gobierno de Valeriano, junto con Fausto, Mauro y nueve compañeros.   

San Secundino. M. 315. 
Martirologio Romano: En la vía Prenestina, a treinta miliarios de Roma, san Secundino, mártir.
Por la localidad, Palestrina, y la festividad, en la diócesis de Palestrina el 3 de agosto, es posible que este Secundino sea el presunto primer obispo de Palestrina, que murió mártir en el 315, al finalizar los últimos estertores de la persecución de Diocleciano y Maximiano.

San Exuperio de Bayeux. s. IV. 
Martirologio Romano: En Bayeux, en la Galia Lugdunense, san Exuperio, al que se venera como primer obispo de esa ciudad.
Primer obispo de Bayeux, y la tradición, para hacer de Bayeux sede apostólica, afirma que fue discípulo de san Pedro, pero esto no fue así. Suele estar asociado a san Lupo. Muy venerado en la baja Normandía. 

San León de Montefeltro. s. IV. 
En el 257 dos cristianos de nombre León y san Marino de Rímini, provenientes de la isla de Arbe en Dalmacia, llegaron a Rímini atraídos por la oportunidad de trabajar como zapateros. Además de su trabajo se pusieron a evangelizar a la población riminese. Para huir de la persecución del emperador Diocleciano, se refugiaron en la cima del monte Titano. 
Después de tres años, León con un grupo de compañeros, se marchó hasta las faldas del monte Feliciano donde construyó una pequeña celda y una capilla donde, en secreto, se reunían los cristianos. Su trabajo misionero le llevó a ser pastor de la futura diócesis de Montefeltro, de la cual, por tradición, está considerado el primer obispo, aunque la institución oficial de la diócesis fue algunos siglos después. Después de su muerte, su cuerpo fue depuesto en un sarcófago de piedra del que se conserva la tapa que lo cerraba.

San Severo de Aquitania. M. c. 500. 
Martirologio Romano: En Aquitania, san Severo, presbítero, que empleó sus bienes en la fundación de iglesias y en el servicio a los pobres.
Presbítero de noble familia, célebre por su caridad en el pueblo de Saint-Sever en el Pirineo francés, donde fundó iglesias y ayudo a los pobres. Parece que fue decapitado por los vándalos. 

Santos Friardo y Secundino. M. c. 577. 
Martirologio Romano: En la isla de Besné junto a Nantes en Francia, santos Friardo y Secundino diácono, eremitas
Friardo fue un piadoso campesino que veía en la naturaleza la obra de Dios. Más tarde fue ermitaño en la isla de Vindomitte o Vinduneta (Nantes); junto a él se nombra a Secundino diácono, compañero fiel de su vida solitaria; pronto la fama de santidad de ambos recorrió la región y todos los reclamaban para que los árboles dieran sus frutos, si antes se habían secado. La leyenda relata muchos milagros, tentaciones diabólicas y otras manifestaciones propias de la espiritualidad del medioevo.  

San Jonato. M. c. 690.
Cartulario de Marchiennes
Martirologio Romano: En Marchiennes, en la Galia Bélgica, san Jonato, abad, discípulo de san Amando.
Entre el 625 y el 730 fueron fundados 20 monasterios en la diócesis de Arrás y en las zonas francesas de las diócesis de Therouanne, Tournai y Cambrai. 
Según se relata san Adalbaldo, conde de Douai, marido de santa Gertrudis de Hamay, fundó un monasterio de varones por consejo de san Amando. Estos monjes se regían por la regla de san Columbano. Jonato monje de Elnone durante el abadiato de san Amando; fue abad de Marchiennes (643-652) y de Elnone (652-659). Los hagiógrafos de la época especifican que el primer abad de Marchiennes fue Jonato, nombrado por san Amando y que luego fundó, en el mismo monasterio, una parte para mujeres y allí dio el velo a santa Rictrudis y recibió a su nieto san Adalbaldo. 

San Rodolfo de Vallombrosa. Beato. M. 1076.  
Primeros monjes valumbrosianos
Discípulo de san Juan Gualberto. Monje en la abadía de Vallombrosa, fue durante mucho tiempo hermano portero o de recepción de forasteros. La exactitud con la resolvió su misión, además de la predilección que por él tenía san Juan, fue enviado como abad al monasterio de San Pietro de Moscheta. 
 Fue elegido por el fundador como su sucesor en la abadía de Vallombrosa por sus cualidades y por su presencia de ánimo ante los acontecimientos que caracterizaron el establecimiento de la Congregación vallumbrosiana; así lo dijo en su carta san Juan a todos sus monjes antes de morir. La elección de su “Rodingo”, como lo llamaba, significaba continuidad. Fue padre celoso y caritativo hacia los demás y murió en Vallumbrosa. Se le recuerda en la “Vida Anónima de San Juan Gualberto”.
 
San Orlando de Vallombrosa. M. 1212. 
Era de origen inglés, dejó su patria para no aceptar los honores que le ofrecían y que creía no merecer. Atravesó Francia y se escondió en los montes de la diócesis de Belley, y estuvo durante mucho tiempo ignorado. Cuando después le fueron reconocidas sus virtudes, fue abad de un nuevo monasterio vallumbrosano hasta su muerte. Su memoria litúrgica colectiva se celebra el 1 de agosto, mientras el Martirologio de la Orden benedictina la celebra el 20 de mayo.

Juan Bufalari de Rieti. Beato. M. c. 1350.  
Martirologio Romano: En Rieti, de la Sabina, beato Juan Bufalari, religioso de la Orden de los Eremitas de San Agustín, joven humilde y amable, y siempre solícito para con su prójimo.
Nació en Castel Porziano de la la Umbría, en la familia de los Bufalari. Entró muy joven en los Eremitas de San Agustín en Rieti. Tuvo una hermana: beata Lucía de Rieti. Vivía consagrado al servicio de sus prójimos, especialmente de los enfermos y forasteros. 
Pasaba largas horas en contemplación, especialmente durante la Misa, aunque él nunca fue ordenado sacerdote. Se extasiaba ante la maravilla de la creación. Poseía un don de lágrimas extraordinario y lloraba no sólo por sus pecados, sino también por los de los otros. Decía: "¡Imposible dejar de llorar! Los árboles y las plantas germinan, crecen, dan fruto y mueren sin apartarse un punto de las leyes que les ha fijado el Creador. En cambio los hombres, a quienes Dios ha dado inteligencia y prometido un premio eterno, se oponen continuamente a su voluntad". Su santa vida y los milagros obrados en su tumba, dieron origen al culto popular, que fue confirmado oficialmente por SS Gregorio XVI en 1832.

Tomás Welburne. Beato. M. 1605. 
Martirologio Romano: En York, en Inglaterra, beato Tomás Welbourne, mártir. Era maestro de escuela y, en el reinado de Jacobo I, fue condenado a muerte por haber aconsejado seguir al Romano Pontífice. Colgado del patíbulo, murió configurado con Cristo, Supremo Maestro.
Nació en Hutton Bushel en Yorkshire; era maestro de escuela, y aprovechó su profesión para atraer al catolicismo a padres y a alumnos; estaba al servicio de Tomás Darcy, caballero de Hornby, cuyos sentimientos católicos eran bien conocidos. 
Acusado de atraer a otras personas al catolicismo, fue arrestado y juzgado en York, gn el juicio se negó a responder sobre lo que haría si el Papa hiciese la guerra o excomulgase al rey. Se ha dicho que pudo ser jesuita, pero nada lo indica. Condenado como reo de alta traición, fue ajusticiado en York el 1 de agosto de 1605. Beatificado el 15 de diciembre de 1929 por el papa Pío XI.

Bienvenido de Miguel Arahal. Beato. (1887-1936).  
Martirologio Romano: En Madrid, en España, beato Bienvenido (José) de Miguel Arahal, Presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que, en el furor de la persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo.
José nació en Dos Hermanas (Sevilla), hijo de Miguel y María. Ingresa en la Comunidad amigoniana y en 1905 hace sus votos tomando el nombre de Bienvenido María. Ordenado sacerdote en 1920. Superior, maestro de novicios, consejero general, vicario general y de 1927 a 1932 superior general, y como tal impulsa la promoción vocacional y la apertura de la obra en latinoamérica. Sus devociones son Jesús Sacramentado, la Virgen de los Dolores, el Sgdo. Corazón de Jesús y San Francisco. Recto y fuerte, exigente consigo mismo y con los demás, tenaz en sus propósitos, amante de la Congregación y de su obra de reeducación de menores, promotor de las vocaciones religiosas y sacerdotales.
Al estallar la persecución, es el último en abandonar la Escuela de Santa Rita, asaltada por los milicianos, quienes el 31 de julio lo obligan a retirar del Banco todos los fondos de la Escuela, se los arrebatan violentamente y luego lo asesinan en la Pradera de San Isidro en Madrid. Fue martirizado bárbaramente, abierto en canal y expuesto su cuerpo al público. 

Nicolás de la Torre Merino. Beato. (1892-1936). 
Nació en Béjar, Salamanca. En 1905 entró interno como aprendiz de zapatero en la casa salesiana de Sarriá, en Barcelona. El buen ambiente de la casa suscitó en él un vivo deseo de hacerse salesiano. Hizo el noviciado en la misma casa de Sarriá, donde también profesó como salesiano coadjutor en 1910. Don Nicolás estuvo primero destinado en Valencia y seguidamente pasó a Sarriá. De 1919 a 1931 estuvo en la casa de Atocha, excepto dos cursos, 1925-1927, que estuvo en La Coruña. De 1931 a 1933 estuvo destinado en Vigo-San Matías, y los tres últimos años de su vida en Estrecho. En todas partes se ganó el corazón de sus alumnos por su viva piedad y singular simpatía. 
A causa de la persecución religiosa de 1936, al salir en libertad de la Dirección General de Seguridad parece que se instaló en una pensión de la Colonia del Viso. En ningún momento abandonó don Nicolás su labor de cobro de los recibos de los cooperadores. Con su cartera de cuero bajo el brazo mantenía ininterrumpidamente contacto con ellos. Fue detenido a causa de estas visitas, o, tal vez, por una denuncia personal de alguien que sabía de su condición de religioso. Inmediatamente le condujeron al edificio incautado de las Damas Apostólicas, en la calle Francisco de Rojas, 4. Allí se quedó preso y allí se perdió su rastro. Fue asesinado el 8 de agosto de 1936. Como testimonio queda una fotografía de él fusilado. 

Alejo Sobaszek. Beato. (1895-1942). 
Martirologio Romano: En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Alexis Sobaszek, presbítero y mártir. De nacionalidad polaca, fue deportado de manera inhumana por los invasores de su país durante la guerra y, por Cristo, murió entre tormentos en defensa de la fe
Nació en Przygodzice Wielkie, en el seno de una familia humilde. Estudió en el seminario de Gniezno, luego en el de Münster y por último el de Munich. Fue ordenado sacerdote en 1919. Ejerció su ministerio pastoral en Wagrowiec, Slupy, Gniezno y Rogozno, actuando también como prefecto de las escuelas. Fue párroco de Siedlemin, simultaneando su trabajo pastoral con los estudios de Filosofía y Pedagogía en la universidad de Poznan. Tenía un gran amor a la Eucaristía y a María, y a todos les contagió esta devoción. Fue notable su confianza en la Providencia.
Aterrado con la entrada de los alemanes, huyó de la parroquia en 1939, pero al poco tiempo volvió y pidió perdon a sus feligreses por haber huido. Continuó con su trabajo pastoral hasta que en 1941, la policía nazi lo arrestó, y después de unos días detenido en Poznan, fue enviado al campo de concentración de Dachau. Aquí su salud se resintió en seguida, muriendo de agotamiento diez meses más tarde. Dio un insigne testimonio de mansedumbre y de paciencia, totalmente entregado a la providencia de Dios. Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.