11 de agosto de 2015

Beatos RAFAEL ALONSO GUTIÉRREZ y CARLOS DÍAZ GANDÍA. M. 1936.


Martirologio Romano: En la aldea Agullent, Valencia, en España, beato Rafael Alonso Gutiérrez, mártir, que era padre de familia y, en el furor de la persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo. Con él se conmemora también al bienaventurado mártir Carlos Díaz Gandía, que este mismo día y en la misma localidad recibió la vida eterna por la defensa de la fe.


Rafael nació en Onteniente en 1890. En 1916 se casó con María Adelaida Ruiz Cañadas de la que tuvo cuatro hijas. Administrador de correos de su pueblo de Onteniente. Era un católico convencido y pertenecía a diferentes asociaciones, como la Adoración nocturna, la Legión Católica, la Rama de Hombres de Acción Católica y la Junta Parroquial. Además era Terciario Franciscano, y pertenecía  a la Escuela de Cristo y la Asociación del Sagrado Corazón de Jesús; era catequista y daba clases a los jóvenes de las Escuelas Nocturnas.

Cuando se inició la guerra civil, se ofreció como víctima por la salvación de España. Fue detenido y encerrado en la iglesia de San Francisco donde fue maltratado por el único hecho de ser católico. Rafael viendo su fin se puso en manos de la Providencia. Una noche fue sacado junto con el beato Carlos Díaz Gandía y don Rafael García Marcos. En la carretera de Agullent, les hicieron bajar del coche y dispararon a Carlos Díaz y a Rafael, murió Carlos, pero Rafael quedó herido, y abandonado en la cuneta, se recobró unas horas más tarde y pidió ayuda y en vez de prestarsela avisaron al Comite que fue a rematarlo, pero no lo encontraron, porque unos amigos se lo llevaron al convento de las Capuchinas, con el fin de salvarle la vida, pero estaba mal herido. Perdonó a los que le habían disparado y aunque los conocía no quiso revelar sus nombres a la familia para que no hubiera represalias, murió en su casa de Agullent. 

Carlos nació en Onteniente en 1907. A los 14 años se hizo miembro de Acción Católica, de la que llegó a ser presidente. Fue muy activo en su apostolado y atrajo a muchos jóvenes a la militancia; puso especial atención a que se ayudase a los jóvenes de condición más modesta. Colaboró en la fundación y mantenimiento de varios centros catequéticos en diferentes barriadas y pedanías, a las que iba a dar catequesis los domingos. 
En 1934, se casó con Luisa Torró y era padre de una niña de ocho años, en el momento de su martirio. Como presidente de los hombres de Acción Católica, evitó la quema de algunas iglesias y la detención del arcipreste, gracias a unas patrullas que formó. Fue arrestado por ser el presidente de Acción Católica y se le enterró vivo, para sacarlo después medio asfixiado. Ofreció su vida por España. Luego fue llevado a la carretera de Agullent donde exhortó a los milicianos a arrepentirse de su conducta, entonces le dispararon y gritó “Viva Cristo Rey”, que fue contestado por sus compañeros de martirio del beato Rafael Alonso Gutiérrez y don Rafael García Marcos. 
Fueron beatificados el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.