29 de julio de 2015

Beato URBANO II. Papa (1088 - 1099). (c.1035 - 1099).


Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, beato Urbano II, papa, que defendió la libertad de la Iglesia de las intromisiones de los laicos, luchó contra los clérigos simoníacos e indignos y, en el Concilio de Clermont, exhortó a los soldados cristianos a que, con el signo de la cruz, liberasen a sus hermanos cristianos de la opresión de los infieles y recuperasen el sepulcro del Señor, que estaba su poder.

Otón de Lagery, miembro de la familia de los condes de Semur, nació en Chatillon-sur-Marne y estudió en Reims, bajo la dirección de san Bruno; fue elegido archidiácono de la iglesia de esta ciudad; en el 1070 ingresó en Cluny, y pronto fue nombrado prior mayor siendo abad san Hugo de Cluny. En 1080, participó en el concilio de Anse, donde se condenó al obispo Landrico de Mâcon y sus clérigos por sus repetidas ofensivas contra Cluny. En el 1080 fue creado cardenal-obispo de Ostia. Por aquellos años, por su cargo en la abadía de Cluny, participó en la gran política de expansión y de alianzas del abad san Hugo. El papa san Gregorio VII lo llamó a su lado, del que fue su consejero. Durante una visita a Alemania por orden del papa fue arrestado por el emperador Enrique IV, y por intercesión de san Hugo fue liberado y después de varias visicitudes políticas en las que intervino con los monjes de Cluny, en el 1088 fue elevado a la sede apostólica. 
Durante toda su vida promovió la política gregoriana de la reforma eclesiástica. Lúcido y perseverante, enseño la disciplina a los clérigos e hizo una cruzada contra los señores feudales que estaban entregados a la vagancia. Como Papa tuvo como consejero a san Bruno, fundador de los cartujos. Se le recuerda, sobre todo, como el promotor de la I Cruzada, y del Concilio de Clermont en respuesta a una llamada del emperador bizantino Alejo II Comneno. Mantuvo relaciones con los normandos del sur de Italia. 
Su canonización en 1881, fue tardía porque los cluniacenses, consideraron que había traicionado el espíritu del monasterio, al someterlo al poder papal, y al enfrentarse contra el Imperio e iniciado la cruzada, que no tenía nada que ver con la política del monasterio. Además su canonización, se produjo a iniciativas del obispo de Reims, que en aquella época necesitaban un santo francés, para estrechar las relaciones entre la Iglesia y la III República francesa.