21 de julio de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



Daniel. s. VII a. C. (Antiguo Testamento).

Es uno de los cuatro profetas mayores de la tribu de Judá; parece que la versión hoy más aceptada es que el libro de Daniel haya sido escrito hacia el 168 a. C, y pertenece al género apocalíptico. En su libro es el primero que revela la existencia de una vida después de la muerte, mostrando de este modo lo fiel que es Dios a sus promesas y generoso con aquellos que tiene confianza en sus palabras: “Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán. Los sabios brillarán como el resplandor del firmamento” (12, 2-3). El libro de Daniel (7, 13-14) ha influido en la figura del “Hijo del hombre”, título cristológico presente unas setenta veces en los evangelios, en la doctrina de la resurrección.
Daniel, como tal no ha existido o no tenemos datos históricos reales de su plena existencia. El Martirologio Romano anterior a 1970 afirma que vivió en el siglo VII a. C. Cautivo en Babilonia descifró un sueño de Nabucodonosor y consiguió las más altas distinciones, entre ellos el de sátrapa, lo que provocó que los cortesanos atentasen contra Daniel, que fue arrojado al foso de los leones; pero Dios le conservó ileso entre ellos. El libro de Ezequiel, lo coloca al mismo nivel que Noé y Job. Dicen que murió en Babilonia. 

Santa Práxedes. M. 164.
Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de santa Práxedes, con cuyo nombre se dedicó a Dios una iglesia en el Esquilino.
Acogió en su casa de Roma a los apóstoles santos Pedro y Pablo. 
Según la leyenda era hija de santa Claudia y del senador san Pudente y hermana de santa Pudenciana y formaba parte del círculo de san Pablo. A su muerte, junto con Pudenciana y el presbítero san Pastor, construyó un baptisterio donde habría convertido a muchos paganos con la aprobación del papa san Pío I. Muerta su hermana heredó de su hermano san Novato los bienes familiares, que fue aprobado por san Timoteo, discípulo de san Pablo. Edificó una iglesia, que hoy lleva su nombre, donde escondió a muchos cristianos y los salvó de la muerte durante la persecución de Antonino Pío; pero el emperador descubrió el escondite y mandó matar a los cristianos. 
Se la honra como mártir, pero no murió como tal, pero sí murió joven; ella fue la que enterró a los mártires del emperador Antonino. Su culto se ha limitado a la basílica romana de su nombre y su existencia parece que es ficticia. 

San Víctor de Marsella. M. 290 o 303. 
Martirologio Romano: En Marsella, en Provenza en Francia, san Víctor, mártir
Se dice que nació en Marsella, en el seno de una noble familia. Víctor era oficial del ejército del emperador Maximiano, destacado en Marsella, sufrió el martirio (por no querer sacrificar a los dioses) con sus tres carceleros: Alejandro, Feliciano y Longinos, a los que había convertido. Algunos autores dicen que eran soldados los tres carceleros. Como es habitual en todas las “novelas hagiográficas” antes de ser ejecutado con la decapitación sufrió toda clase de tormentos de los que salió incólume y fortalecido en la fe.
San Juan Casiano construyó sobre su tumba un monasterio que luego fue la abadía benedictina de Saint-Victor. A pesar de las adiciones legendarias en la historia del santo, consta por el testimonio de Gregorio de Tours y de Venancio Fortunato que su tumba en Marsella era uno de los sitios de peregrinación más famosos de la Galia. 

San Arbogasto de Estrasburgo. M. c. 678. 
Martirologio Romano: En Estrasburgo, ciudad de la Burgundia, san Arbogasto, obispo.
Natural de Aquitania; fue ermitaño en Alsacia, en el bosque de Hagenau. Reunió en torno a sí a unos cuantos discípulos y fundó el monasterio de Surburg. Gozó del favor de Dagoberto II, rey de Austrasia, de quién fue confesor. Por haber logrado sanar a Sigiberto, su hijo, recibió la merced de regias posesiones en la alta Alsacia, que renunció en favor de la iglesia, pero el rey le obligó a aceptar el obispado de Estrasburgo (650), que él gobernó con humildad y sabiduría. 
Por su intercesión fue creado un terreno separado para la sepultura de los criminales, que hasta entonces eran arrojados a los perros y donde pidió ser enterrado; sobre su tumba fue construida una iglesia. Se ha negado su existencia pero ésta aparece probada por tejas merovingias que llevan su nombre, aunque parece que vivió en el siglo VI y que fue el sexto obispo de la ciudad y constructor de la catedral. Patrón de la diócesis Estrasburgo. 

San Alberico Crescitelli. (1863-1900). 
Martirologio Romano: En Yentsepien, en China, san Alberico Crescitelli, sacerdote del Pontificio Instituto para las Misiones extranjeras y mártir, que, durante la persecución de los boxers, fue cruelmente torturado casi hasta la muerte, al día siguiente fue llevado a lo largo de un camino empedrado con los pies encadenados hasta el río, donde, descuartizado, fue decapitado, recibió la corona del martirio
Nació en Altavilla Irpina (Benevento). Ingresó en el Instituto Pontificio de Misiones Extranjeras en Roma. Ordenado en 1887. Cuando fue a despedirse de su familia, en su pueblo se declaró una epidemia de cólera, y se quedó allí atendiendo a los enfermos con gran caridad hasta que remitió la enfermedad.
Fue enviado a la provincia china de Shenxi; allí trabajó 12 años hasta que fue trasladado a Ningkiang, donde trabajó con dificultad pero consiguió gran fruto apostólico. Cuando en mitad de la carestía las autoridades locales marginaron a los cristianos del reparto de alimentos, Alberico apeló la medida y logró que fuera levantada. 
Intentó esconderse en la persecución de los boxers pensando, más bien, en la salvación de los demás, pero traicionado por el barquero, fue capturado en Yentsepien, golpeado hasta la muerte, llevado por un camino de piedras con los pies descalzos al río fue degollado, mientras él oraba al Señor. 
Fue beatificado por Pío XII el 18 de febrero de 1951, y canonizado junto con los demás mártires chinos el 1 de octubre de 2000.