14 de junio de 2015

ELISEO. M. c. 790 a. C. (Antiguo Testamento)

Dios es mi salvación. Salud de Dios

Martirologio Romano: En Samaría o Sebaste, en Palestina, hoy Israel, conmemoración de san Eliseo, que fue discípulo de Elías y profeta en Israel, desde el tiempo del rey Jorán hasta los días de Joás. Aunque no dejó oráculos escritos, con sus milagros anunció la salvación que había de llegar para todos los hombres.

Sabemos que su padre se llamaba Safat y que nació en Abel Meholah, al sur de Bewt-Shan, en el seno de una familia acomodada (1 Re. 19, 16-19). Dios lo eligió directa y especialmente para que fuera discípulo de Elías (1 Re 19, 19 ss) al que sucederá después de su misteriosa desaparición (entre el 850 y 800 a. J.C.); heredó su espíritu en la media establecida por la Ley para los primogénitos. 
Su vida es más llamativa que la de Elías por los prodigios que obró pero su influjo fue menor, solamente una vez se le nombra en el Nuevo Testamento (Lc 4,27) mientras a Elías se le nombra 30 veces. Su vida la recogen los dos libros de los Reyes. Gozó de la estimación de los reyes Josafat (2 Re 3,12) y Joas (2 Re 13, 14-19). 
Una síntesis de la vida de Eliseo, tal como nos la presenta la Biblia, podría ser esta:
a).- Es el Profeta de los milagros: parece que el autor de los relatos intenta presentarlo como enviado de Dios y predicador de Dios verdadero, ya que sólo el que viene de Dios es capaz de hacer milagros.
b).- El discípulo de Elías: estaba con los bueyes de su padre cuando Elías le invitó a seguirle. A su lado aprendió la fe en Yahvé y la fidelidad en su servicio. Siguió sus pasos y trató siempre de serle fiel. Cuando Elías subió al Cielo, los discípulos vieron en él una continuación del espíritu de Elías. 
c).- En las guerras y revoluciones: llegó a todos los rincones del reino donde su presencia era necesaria. Intervino en varios litigios entre reyes pero nunca tomó parte en los sangrientos ajustes de cuentas. 
d).- Con los hermanos profetas: llevó vida en común. Parece que guardaban el celibato, se tonsuraban, llevaban una vida austera y de oración continua. 
Los carmelitas tomaron a Elías y Eliseo como "padres espirituales" de la Orden y su fiesta se observa litúrgicamente entre los carmelitas y en todo el Oriente.