22 de marzo de 2015

San BIENVENIDO SCOTIVOLI. (1188 - 1282).

(Bienvenido de Ancona).

Que llega bien. Bien nacido

Martirologio Romano: En Osimo, en el Piceno, san Bienvenido Scotivoli, obispo, que, elegido por el papa Urbano IV para esta sede, promovió la paz entre los ciudadanos y, según el espíritu de los Hermanos Menores, quiso morir sobre tierra desnuda.

Nació en Ancona, estudió Derecho en Bolonia, junto a san Silvestre Gozzolini. Nombrado capellán pontificio, luego arcediano de Ancona. El 1 de agosto de 1263 fue nombrado administrador de la diócesis de Ôsimo, que había sido unida a la Numana por Gregorio IX en castigo por su adhesión al partido del emperador Federico II. Restablecida la sede el 13 de marzo de 1264 Urbano IV le confió su gobierno a Bienvenido, que en 1267 fue también encargado por Clemente IV del gobierno de la Marca de Ancona. 
En este período ordenó sacerdote a san Nicolás de Tolentino. Fue devotísimo de san Francisco, acogió en su diócesis a los Hermanos Menores y pidió pertenecer a la primera Orden. Vistió con fervor el hábito y se empeñó en vivir el espíritu seráfico. Su penetración y afabilidad se igualaron con su paciencia y constancia, así como su espíritu de sencillez franciscana, sin dejar de lado la firmeza en la reforma que aplicó a la vida de su diócesis. Bienvenido fue un gran reformador. Por una disposición del 15 de enero de 1270 prohibió al monasterio de San Florencio de Pescivalle, del cual era administrador, enajenar los bienes. En un sínodo habido el 7 de febrero de 1273 prohibió la venta de las propiedades eclesiásticas y en 1274 puso en marcha las reformas del Capítulo de la catedral y defendió los derechos de la diócesis sobre la ciudad de Cingoli. En su ministerio episcopal siempre tuvo como única meta promover la gloria de Dios, despreciar las riquezas y las cosas del mundo, trabajar intensamente por el bien de su alma y de las almas confiadas a sus cuidados. 
En su actuación sabía unir la fortaleza y la suavidad de los modales, para el triunfo de la justicia y de la paz en el vínculo del amor. Fue un verdadero y buen pastor de su rebaño y vigilante custodio de las leyes de Dios y de la Iglesia. Celoso en la predicación evangélica y en la instrucción catequística, muchas veces visitó la diócesis, celebró un sínodo diocesano en el cual dictó sabias normas para promover la disciplina eclesiástica. Promovió la cultura y la formación de los nuevos levitas, que preparaba para el sacerdocio, con palabra inspirada, con el buen ejemplo, y con su vida santa. Bienvenido murió a los 94 años de edad. Fue sepultado en la iglesia catedral de Osimo en un noble mausoleo, por disposición del clero y el pueblo. Sobre su sepulcro tuvieron lugar gracias y milagros. El papa Martín IV aprobó su culto como santo en 1284. Patrón de Ôsimo.