26 de febrero de 2015

Santa PAULA DE SAN JOSÉ DE CALASANZ MONTAL FORNÉS. (1799-1889).

Pequeña.



Martirologio Romano: En Olesa de Montserrat, localidad de la provincia de Barcelona, en España, santa Paula de San José de Calasanz Montai Fornés, virgen, fundadora del Instituto de Hijas de María Religiosas de las Escuelas Pías.

Nació en Arenys de Mar, en el seno de una familia trabajadora. Desde muy niña tuvo una gran devoción a María y que cultivó durante toda su vida. A los 10 años se quedó huérfana de padre, y tuvo que poner a trabajar como encajera. Muy pronto se ofreció a trabajar como catequista en su parroquia. Fue miembro activo de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario y de la Congregación de la Virgen de los Dolores. 
Cuando tuvo 30 años, empezó su apostolado en Figueras donde abrió la primera escuela para niñas; se juntó con unas compañeras y fundó el Instituto de Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías (por su relación con san José de Calasanz, llegan a llamarse "madres escolapias"). Cuando Paula tenía 47 años fundó una casa en Sabadell. Se trataba de dar enseñanza cristiana y calor humano a los hijos de los obreros de las fábricas textiles. Es la fundadora de la primera congregación española del siglo XIX, dedicada exclusivamente a la educación integral humana, cristiana femenina con un cuarto voto de enseñanza. 
Cuando cumplió 53 años, se dedicó a trabajar como maestra de las novicias de su propia Congregación; función que desempeñó a lo largo de siete años, nunca fue superiora general de la Congregación por ella fundada. Luego vinieron las fundaciones en Igualada, Vendrell y Masnou. A los 60 años será fundadora y superiora en Olesa de Montserrat. Así durante 24 años. A los 90 años murió llena de trabajos, cansada de andar, pero su obra se había consolidado. Un biógrafo dice: "Era prudente en el hablar, amante del silencio, trabajadora incansable, sacrificada hasta no decir nunca "basta"; serena, emprendedora, decidida y tenaz. Amaba a Dios con locura". Se caracterizó por la vivencia de la humildad, la oración y la pobreza, siempre con una estrecha unión a María. Fue canonizada el 25 de noviembre del 2001 por san Juan Pablo II.