9 de febrero de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:

M. Sakkara. Mártires egipcios


Santos Mártires de Alejandría. M. 356.  
Martirologio Romano: También en la misma ciudad de Alejandría, pasión de numerosos santos mártires, que durante la celebración de la Eucaristía en la iglesia fueron asesinados de distintos modos por los arrianos.
Siriano, un funcionario arriano ordenó ejecutar a un numeroso grupo de católicos que celebraban la Eucaristía, junto a san Atanasio; éste último logró huir. 

ruinas de Djemila
Santos Primo y Donato. M. 362. 
Primo: Soberano. Primero.
Donato: Dado por Dios
Martirologio Romano: En Lemelléfa en África septemtrional, conmemoración de los santos Primo y Donato, diáconos y mártires, ejecutados por los herejes en la iglesia, mientras intentaban defender el altar
Eran dos diáconos africanos, que en la fortaleza de Lemelléfa (fr.: Lémelé, arb.: Djemila) en Mauritania, intentaron defender el altar de la iglesia católica de Lavallum (forma latina de la población) frente al ataque destructor de los donatistas, pero fueron lapidados.  

San Sabino de Avellino. M. 526. 
Natural de Sabina
Fue obispo de “Abellinum” antigua ciudad romana que se encuentra muy cerca al castillo de la actual Atripalda y que en la historia irpina fue luego la ciudad de Avellino.
Tuvo como diácono y administrador de la diócesis al joven san Rómulo, que le fue muy fiel y que lo asistió en su muerte. Sabino fue sepultado en el “Specus martyrum”, uno de los monumentos más insignes de la arqueología irpina y que hoy es hipogeo de la iglesia de San Hipolisto en Atripalda.
Rómulo recogía en una ampolla un líquido llamado “manna”, que destilaba la tumba del obispo y que operaba milagros y curaciones. El joven diácono, muerto a causa del dolor por la ausencia de Sabino, fue sepultado junto a la tumba del obispo en el “Specus Martyrum”. La inscripción de la lápida apunta que san Sabino fue un pastor vigilante y trabajador, que restauró la sede episcopal de Abellinum, que durante algunos años había sido sede vacante, después de la muerte de su predecesor, Timoteo.
Así en el inicio del siglo VI, mientras los ostrogodos invadían la península itálica, Sabino se dedicaba a la cura de las almas, ayudando y sosteniendo a sus ciudadanos, administrando con integridad la justicia y llevando con la caridad a los cristianos hacia la visión del Reino de Dios. Patrón principal de Atripalda (Avellino, Italia).

San Teliavo. (c.485 - 560). 
(Dillo, Dillón, Teilo, Teliao, Teliano, Telio, Thelian, Teilan, Issell, Issey)
Ungido de Dios
Martirologio Romano: En el monasterio de Llandaf, en Cambria, san Teliavo, obispo y abad, cuyos eximios esfuerzos pastorales son recordados por muchas iglesias de Cambria, Cornualles y Armórica.
Unas fuentes dicen que nació en Gales y otras en Monmouth, al sur de Inglaterra, y fue educado por san Dubricio. Cuando la peste asoló la región, se refugió con san Sansón en Dol; según “infobretagne.com” marchó a Dol donde fue recibido por el obispo san Sansón en el 549. Fue compañero de san David de Gales. Cuando regresó a Cambría, fundó el monasterio de Llandaff Fawr en Dyfed del que fue abad. Según antiguas tradiciones, ocupó la sede de Llandaff, sustituyendo a san Dubricio y murió en su monasterio. Fue sustituido en el asiento de Llandaff por su sobrino san Oudocé. Se le venera en la ciudad de Saint-Thélo en la Bretaña francesa, en Gales, Bretaña y Cornualles, donde recuerdan su gran labor apostólica. Tiene culto local.

San Alto. M. c. 790. 
(Alton).
Martirologio Romano: En Baviera, conmemoración de san Altón, abad, el cual, habiendo nacido en Irlanda, fundó en los bosques de esta región el monasterio que después llevó su nombre
Monje, probablemente irlandés, compañero de san Virgilio de Salzburgo, que marchó a Alemania (c. 743) y se estableció como ermitaño cerca de Augsburgo. La leyenda dice que el rey Pipino le cedió las tierras, y aquí fundó una abadía que fue llamada Altonmünster (750), en Baviera; la iglesia del monasterio se dedicó a san Bonifacio. 
La leyenda también cuenta cómo Alto marcaba con un cuchillo los árboles que había que limpiar, luego caían por sí solos, y las aves se llevaban las ramas para ayudar a otras iglesias. El monasterio tenía escasez de agua, pero Alto hizo brotar una fuente, que pronto fue visitada como fuente curativa. Patrón de Baviera. Tiene culto local.

Beato Bernardino Caimi. (c.1425 - 1500).
Atrevido como un oso. Corazón de oro
Se cree que nació en Milán o en Alagna Lomellina, en el seno de una noble familia que poseía un castillo en Pianzola. En 1474 nos lo encontramos en el convento franciscano de Sant’Angelo de Milán, en el 1475 era guardián en la comunidad de Lodi, cargo que, al año siguiente detentará en el convento de Sant’Angelo de Milán; estos cargos lo confirman como uno de los padres más queridos de Lombardía, hombre de gran prudencia y capacidad de gobierno.
Su fama se difundió más allá de su provincia religiosa. Fue comisario de los franciscano en Calabria en 1484 y en territorios particularmente difíciles como Bosnia y Croacia (no hay que olvidar que en 1453 había caido Constantinopla en manos de los turcos). Para predicar una cruzada contra los turcos, fue elegido por el papa Sixto IV, que lo enviará como embajador ante el rey Fernando el Católico de España. Pero Bernardino se distinguió mayormente en el periodo en el que ostentó, a partir del 1478, el encargo de comisario y custodio de Tierra Santa, experiencia que le llevó a edificar el Sacro Monte en Varallo y en Granada (España), como exacta reproducción de los santuarios de Palestina que, por las circunstancias políticas, eran muy difíciles visitar para los peregrinos europeos).
El nombre de Bernardino Caimi quedó definitivamente ligado a Varallo, la capital de Valsesia, donde a partir del 1486, él se dedicó a la construcción primero del convento y de la iglesia de la Madonna delle Grazie y después del santuario hasta su muerte. Su culto es litúrgico y popular.