21 de febrero de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Félix de Metz. M. 128. 
Feliz, fértil, dichoso
Tercer obispo de Metz; se afirma que ocupó esta sede durante más de 40 años. Fue un prelado exactísimo en el cumplimiento del cargo pastoral, esclarecido con milagros. 
Según la leyenda, Felix entonces diácono, fue enviado por san Pedro junto con el sacerdote Celeste y el obispo Clemente para evangelizar la región de Metz.
Se dice que su episcopado duró 42 años. El siglo XI sus reliquias fueron entregadas por Thierry de Luxemburgo a la diócesis de Bamberg erigida por el emperador san Enrique II. 

Beato Pipino de Landen. (c.580 - c.639). 
(Pepino "el Viejo". fr.: Pépin de Landen)
Hombre de pequeña talla, niño
Duque de Bravante. Poseía un vasto dominio en Austrasia. Alcaide de palacio bajo el rey Clotario II. Preceptor del rey san Dagoberto II y del rey sanSigeberto III. Fue Mayordomo de Palacio de Austrasia a partir del 615, durante el reinado de tres reyes merovingios, pero Dagoberto I le quitó el cargo en 629. Cargo que volvió a ejercer tras la muerte del rey en 639.
Padre de santa Bega de Andene (por esta hija fue el primer antepasado de los Pipinides dando origen a la Dinastía Carolingia) y santa Gertrudis de Nivelles y esposo de santa Ida de Nivelles. Se le ha definido como un hombre "amante de la paz y constante defensor de la verdad y de la justicia". Nombró a su hijo Grimoaldo, Mayordomo de palacio. Grimaldo fue ejecutado en París después de haber usurpado el poder real. Su fiesta se celebraba en Nivelles. 

Beatos Baltasar, Antonio e Ignacio Uchibori. M. 1627.  
Martirologio Romano: En el monte Unzen, en Nagasaki, Baltasar Uchibori, Antonio Uchibori, e Ignacio Uchibori, hermanos, mártires.
Los tres hermanos eran naturales de Fukae (Japón). A los tres hijos del beato Pablo Uchibori, antes de matarlos y arrojarlos al mar, les cortaron los dedos de las manos, ante su padre y ante un gran grupo de condenados al martirio, para presionarlos a apostatar. 
El niño Ignacio Uchibori, de cinco años, sufrió la mutilación con gran serenidad, levantando sus dedos y mano mutilada y sangrienta, con la admiración de todos los presentes. Murieron sumergidos, en los gases sulfurosos del volcán Unzen, Japón. Fueron beatificados por SS. Benedicto XVI el 24 de noviembre de 2008.