16 de enero de 2015

Santos BERARDO, OTÓN, PEDRO, ACURSIO y ADIUTO. M. 1226.


(Berardo de Corbio, Berardo de Carpio, Beraldo, Bernardo). Corazón de niño, fuerte
Otón: Rico, tesoro, patrimonio, joya.
(Pedro de San Jerónimo) Piedra firme. Roca.
(Acurcio, Acurso).
(Adjuto, Adyuto, Ayuto).

Martirologio Romano: En la ciudad de Marrakech, en el Magreb (hoy Marruecos), santos mártires Berardo, Otón y Pedro, presbíteros, Acursio y Aiuto, religiosos, todos de la Orden de los Hermanos Menores, los cuales, enviados por san Francisco para anunciar el Evangelio a los musulmanes, fueron apresados en Sevilla y trasladados a Marrakech, donde les ajusticiaron por orden del príncipe de los sarracenos.


Berardo de Corbio nació en Corbio, junto a Pisa. Ingresó en los franciscanos en el 1213 y era sacerdote. Conocía la lengua árabe. Pedro de San Jerónimo nació en San Geminiano, donde oyó predicar a san Francisco en 211, y decidió ingresar en la nueva Orden. Para algunos autores era diácono y para otros sacerdote. Otón era también sacerdote, Aiuto y Acursio eran hermanos legos. 
Eran seis franciscanos enviados por san Francisco en 1219, después del “Capítulo de las Esteras” a evangelizar a los musulmanes occidentales del Al-Andalus, atravesaron: Aragón, donde murió el jefe de la espedición, fray Vidal; continuaron a Coimbra, donde fueron acogidos por doña Urraca, la mujer del rey Alfonso II de Portugal. De ahí pasaron a Alenguer, donde los acogió la infanta doña Sancha y recalaron en Sevilla. Aquí llegaron vistiendo de seglar y fueron alojados en casa de un mercader cristiano que intentó disuadirlos de que predicaran en público, pero ellos se fueron a las puertas de la mezquita y comenzaron con su predicación, los detuvieron y los desterraron a Marruecos, donde prosiguieron su predicación, y aquí los acogió el infante don Pedro de Portugal, que intentó disuadirles de su predicación, pero fue vano su intento, hasta que los encarcelaron en Marrakech y fueron decapitados. Al enterarse san Francisco exclamó: “¡Ya tengo cinco auténticos hermanos menores!”. El joven san Antonio de Padua, presente en el traslado de sus reliquias a Coimbra, decidió ingresar en la Orden franciscana. Fueron canonizados en 1481 por Sixto IV. Patronos del Vicariato Apostólico de Rabat.