11 de enero de 2015

San PAULINO DE AQUILEA. (c.730/40 - 802).


(Pausalino).
Párvulo. Pequeñuelo

Martirologio Romano: En Forlí, ciudad de la región de Venecia (hoy Italia), san Paulino, obispo de Aquilea, que se esforzó en convertir a los ávaros y a los eslovenos, y presentó al rey Carlomagno un poema insigne sobre la Regla de la fe.

Se dice que nació en Premariaco, junto a Friuli en el seno de una familia de pastores y que cuidaba rebaños al pie de los Alpes; de él sabemos que era menudo de cuerpo y que se dedicó con tanto ahínco al estudio que, su fama de erudito, llegó al corazón de la Europa carolingia, Aquisgrán, donde Carlomagno tenía una escuela de saber. Hacia el 776 fue llamado a la Corte. En la corte de Carlomagno fue intimo amigo de Alcuino de York. Enseñó gramática y maravilló a todos por su ciencia, su piedad y lo afable de su trato y se hizo llamar Timoteo. Alcuino se declaró inconsolable cuando le vio partir, su ausencia fue para él como una soledad rota por las cartas que venían de Italia. 
Carlomagno le nombró patriarca de Aquilea en el 787, y allí evangelizó a los bárbaros y veló por la pureza de la fe, especialmente contra el adopcionismo que llegaba de España en la condena que contra ellos decretaron los concilios de Ratisbona (792) y Frankfurt (794); escribió contra ellos "Libellus sacrosyllabus episcoporum Italiae" y "Contra Felicem". Fue un insigne poeta y un firme partidario del "filioque" en el concilio de Cividale (796 o 797) convocado por él; trabajó como misionero entre los avaros y eslovenos, defendiendo la evangelización de estos pueblos por la fuerza de la palabra y no por la fuerza como la costumbre de los reyes carolingios. Fue autor de varias composiciones poéticas. Murió lleno de méritos en Cividale y fue sepultado en la catedral. Tiene culto local.