6 de enero de 2015

San ANDRÉS CORSINI. (1302-1374).


(Andrés Corsini de Florencia, de Fiesole. it.: Andrea Corsini).


Martirologio Romano: En Fiesole, ciudad de la Toscana (hoy Italia), san Andrés Corsini, obispo, de la Orden de los Carmelitas, que se distinguió por su austeridad y por la asidua meditación de la Sagrada Escritura. Rigió sabiamente la Iglesia que se le había encomendado, repobló los conventos vaciados por la peste, prestó auxilio a los pobres y reconcilió a los disidentes.

Se dice que su madre, Gema degli Stracciabende, antes de dar a luz a su hijo, había tenido un sueño en el que daba a luz a un lobo, como premonición de lo que luego sería la vida de Andrés. Según la leyenda era popular en Florencia, su ciudad natal, por sus disipadas costumbres. Iracundo, dilapidador, dado al juego, a la caza y a los amoríos, todo un ejemplo de vida irregular, borrascosa. Pero un día de 1318, el hijo descarriado, después de una fuerte discusión familiar, se convirtió tan fulminantemente que ingresó en el convento de los carmelitas de Florencia, donde su madre oraba por su hijo. Desde entonces aquel trueno paso a ser el fraile más humilde y manso de la ciudad, que iba a pedir limosna por las calles en medio de las burlas de sus antiguos compañeros. Vivió una autentica vida de penitencia. Fue consagrado sacerdote en 1328, y la leyenda dice que después de haber estudiado Teología en París, regresó con el título de Doctor en Teología y se convirtió en secretario de su primo, el cardenal Corsini.
Con el tiempo, según la leyenda fue prior del convento del Carmen de Florencia, pero en realidad fue prior Provincial de Toscana en 1347 al estallar la peste, y su reputación de santidad llego a ser tan grande que el papa Clemente VI lo nombró obispo de Fiesole (1349), ante lo cual, creyéndose indigno, huyó horrorizado de Florencia y fue a refugiarse en una cartuja de la que tuvieron que sacarle casi a la fuerza (hecho que también entra en los anales de la leyenda). 
Andrés Corsini fue un buen obispo, curiosamente con buena mano, adicto a la Sede Apostólica y entregado totalmente a su diócesis; destacó por su atención a los pobres, sus visitas pastorales, su enorme piedad hacia los más débiles y su arte en apaciguar conflictos y reconciliar los corazones llenos de odio. Fue llamado por el Papa como su legado para imponer la paz en Bolonia. Murió en Florencia, en la iglesia de Santa María del Campo, residencia de los obispos de Fiesole, un 6 de Enero. Sobre su tumba se gravó este epitafio: “Admirable por el ejemplo de su vida y de su elocuencia”. 
Inmediatamente, por la voz del pueblo fue proclamado santo, y el papa Urbano VIII lo canonizó solemnemente en 1629. En 1737, el papa Clemente XII lo añadió al calendario general de la Iglesia occidental. Su fiesta se celebra el 9 de Enero en el Carmelo y el 6 de Enero en la Iglesia universal. Copatrono de Fiesole y de la Orden de los carmelitas.