16 de enero de 2015

Beato JOSÉ ANTONIO TOVINI. (1841-1897).


José: El acrecentará. Añadido. Crecimiento. Antonio: Floreciente. El defensor, el enemigo de los burros.

Martirologio Romano: En Brescia, ciudad de Italia, beato José Antonio Tovini, que, siendo maestro, se ocupó en erigir numerosas escuelas cristianas y en promover la construcción de obras públicas, y en toda su actividad dejó testimonio de su oración y de sus virtudes.

Nació en Cividale Camuno, Italia, en el seno de una modesta familia. Quiso ser sacerdote e ingresó en el seminario de Verona, pero la muerte de su padre, le obligó, no sin grandes luchas interiores, a ayudar a su familia renunciando a su vocación misionera. Estudió Derecho en Padua, donde se doctoró. Después de trabajar como pasante de una abogado y de profesor, en 1867 se trasladó a Brescia. En 1875, se casó con Emilia Corlobani, hija de su socio en el bufete. Tuvo diez hijos, a los que educó cristianamente.
En 1881 ingresó como Terciario Franciscano viviendo intensamente su espiritualidad. Fue alcalde de su pueblo natal durante varios años y consejero municipal en Brescia. Como político católico sostuvo firmemente el derecho de los católicos a tener escuelas propias y que en la escuela pública se ofertara la clase de Religión. Participó activamente en la fundación y gestión del diario católico "Il Cittadino di Brescia" y en la formación del comité diocesano de la Obra de los Congresos, de la que fue presidente y vicepresidente del comité regional lombardo. Sostuvo muchas iniciativas sociales, como las cajas de ahorros municipales, y contribuyó a la fundación del Banco Ambrosiano de Milán. Colaboró en la fundación de Unión León XIII de estudiantes católicos, raíz de las FUCI. Fundó la revista "Escuela Italiana Moderna"; también el "Boletín de los Terciarios Franciscanos", y la lanzó la idea de una universidad católica. Fomentó la creación de asociaciones católicas obreras. Todo esto lo llevó a cabo a pesar de su mala salud. Murió en Brescia. Fue beatificado el 20 de septiembre de 1998, por el papa san Juan Pablo II.